No. 1482
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México

 

Estados Unidos Mexicanos

Bandera Escudo

Capital

México, D.F

Población

8,720,916 hab.

Coordenadas

19°03' N 99°22' O

Mayor ciudad

México, D.F.

Idiomas oficiales

El español y 62 lenguas indígenas tienen la misma validez en todo el territorio mexicano.

Forma de gobierno

República federal democrática

Presidente

Felipe Calderón Hinojosa

Independencia

16 de septiembre de 1810

Superficie

1.984.375  km²

Población

104.860.000

Densidad

52,3 hab/km²

PIB (nominal)

Puesto 10º

Total

US$ 840.012 millones

PIB per cápita

US$ 8.066

Moneda

Peso mexicano ($, MXN)

 

 

Miembro de:

TLCAN, ONU, OEA, OCDE, APEC, G.3, UL, ABINIA8
   

México, que oficialmente recibe el nombre de Estados Unidos Mexicanos, es un país localizado en América del Norte. La sede de los poderes de la Federación y capital del país es México, Distrito Federal, también llamada "Ciudad de México".

Etimológicamente (náhuatl: Mexihco) significa "lugar donde vive Mexitli ó Mextli" aunque algunas etimologías populares (presumiblemente equivocadas) señalan que significa "lugar del ombligo de la Luna".

Limita al norte con los Estados Unidos de América, al sureste con Guatemala y Belice, al este con el Golfo de México y el Mar Caribe, y al oeste con el Océano Pacífico. En extensión territorial ocupa la quinta posición en América, y la decimocuarta a nivel mundial. México es el país con la población hispanohablante de mayor tamaño en el mundo.

Toponimia

México es una entidad política que nació en el siglo XIX. Aunque algunos autores de la época virreinal se referían a sí mismos como mexicanos, fue hasta después de la independencia que se adoptó definitivamente el nombre de México para el país.

Desde su conformación como Estado federal, el nombre oficial del país es Estados Unidos Mexicanos, aunque la Constitución de 1824 usaba indistintamente las expresiones Nación Mexicana y Estados Unidos mexicanos. La Constitución de 1857 hace oficial el uso del nombre República Mexicana, pero en el texto se emplea también la expresión Estados Unidos Mexicanos. La Constitución vigente, promulgada en 1917, establece que el nombre oficial del país es Estados Unidos Mexicanos.

Existen varias hipótesis sobre el significado de la palabra "México". Una etimología propuesta sugiere que puede interpretarse como "lugar [donde vive] Mexitli o Mextli", un nombre secreto del patrón de guerra de los mexicas. Aunque lo único seguro es que se trata de un vocablo de origen náhuatl Mexihco, con el que los mexicas designaban la capital de su Estado. La etimología de Mexihco  no es clara. Una propuesta comúnmente repetida sostiene que el nombre proviene de los vocablos metz-tli 'luna' y xic-tli 'ombligo, centro' y el morfema locativo -co 'en, el lugar de', de esta forma, el nombre de México significaría En el centro de la Luna, o En el centro del lago de la Luna, que era uno de los nombres con que los mexicas conocieron el Lago de Texcoco. Sin embargo, esta explicación no es satisfactoria ya que no encaja ni la cantidad vocálica de la /i/ de xic- 'ombligo', ni el saltillo que precede al locativo, además la derivación presenta una caída irregular del grupo -tz- en metz-.
 


Historia

El territorio fue descubierto y habitado por grupos de cazadores y recolectores hace más de 30.000 años. El inicio de la agricultura tuvo lugar hacia el año 9000 adC, aunque el cultivo del maíz ocurrió sólo hacia el 5000 adC. Las primeras muestras de alfarería datan de alrededor del 2500 adC. Con este hecho se define el inicio de la civilización mesoamericana, en tanto que es definitorio de las sociedades sedentarias.

Los grupos aridoamericanos continuaron subsistiendo gracias a la recolección y la cacería. Por su parte, en la mitad sur de México la agricultura permitió la transición de las sociedades igualitarias del Preclásico temprano (2500 - 1500 adC) a las más complejas del Preclásico medio, entre las que destaca la cultura olmeca. En ese tiempo se desarrollaron los sistemas de irrigación que permitirían la estratificación de las sociedades. Hacia el año 100 dC, la ciudad de Teotihuacan ocupó el lugar principal en Mesoamérica, y difundió su influencia hasta lugares tan lejanos como Costa Rica y Nuevo México.

En el siglo VIII comenzó la decadencia de Teotihuacan. La ciudad cedió su hegemonía a numerosos Estados hostiles entre sí que dominaban regiones clave de la economía mesoamericana. Dos siglos después estos Estados habían perdido fuerza, al tiempo que llegaron del norte las primeras tribus chichimecas. En el noroeste, los pueblos oasisamericanos se diferenciaron definitivamente del conjunto de Aridoamérica, y crearon una civilización propia cuyos vestigios más importantes en territorio mexicano se localizan en Paquimé.

Durante los siglos X al XII, el centro de México fue dominado por Tollan-Xicocotitlan, la capital de los toltecas. Esta ciudad estableció vínculos muy fuertes con varias regiones de Mesoamérica, pero particularmente con la península de Yucatán, donde se ubica la ciudad maya de Chichén Itzá. En Oaxaca, mientras tanto, los mixtecos iniciaron un proceso expansionista que los llevó a ocupar los Valles Centrales donde habitaban los zapotecos. En 1325 los mexicas fundaron México-Tenochtitlan, la capital del Estado más extenso que conoció la Mesoamérica prehispánica, que sólo rivalizó con los purépechas de Tzintzuntzan.


Conquista

Cuauhtémoc último emperador azteca.

En 1519, los españoles llegaron a lo que hoy es México, tocando tierra en la isla de Cozumel. Encabezados por Hernán Cortés, incursionaron al territorio mesoamericano por las costas de Veracruz. Fueron varios los pueblos que se aliaron a los españoles para librarse del poderío mexica, entre ellos los tlaxcaltecas. Moctezuma Xocoyotzin, tlatoani mexica, recibió pacíficamente a los recién llegados al pensar que Cortés era Quetzalcoatl, rey tolteca que según la tradición se fue por el mar hacia el oriente jurando regresar un día para retomar sus territorios. La matanza de Toxcatl levantó en armas a los mexicas contra los españoles y sus aliados.

Cuitláhuac y Cuauhtémoc fueron los últimos jefes del Imperio Mexica. El primero derrotó a los invasores el 30 de junio de 1520, y murió poco después durante la epidemia de huey cocoliztli. Cuauhtémoc, abandonado por la mayor parte de sus aliados, finalmente fue capturado y asesinado por los españoles en 1521. En 1521 cae el imperio mexica ante los ejércitos españoles compuestos principalmente por tlaxcaltecas. Capturada México-Tenochtitlan, los españoles procedieron al sometimiento de los reinos independientes. Los pueblos mesoamericanos fueron sometidos casi todos en los siguientes cinco años a la caída de Tenochtitlan. Sin embargo, los grupos nómadas y seminómadas del norte siguieron en resistencia hasta el siglo XX, cuando los yaquis negociaron el armisticio con el ejército mexicano.

Con los militares españoles llegaron también misioneros que se dedicaron a convertir a los indígenas a la religión católica. De los religiosos que llegaron al país destacaron Vasco de Quiroga, Motolinía, Martín de Valencia, Bernardino de Sahagún, Diego de Landa , Junípero Serra , Sebastián de Aparicio y Bartolomé de las Casas.


Virreinato de la Nueva España

Tras la caída de Tenochtitlan, el gobierno quedó a cargo de Hernán Cortés, autonombrado Capitán General de lo que pasó a llamarse la Nueva España. Luego fue establecida la Real Audiencia de México, dependiente de la Corona Española, con el propósito de realizar una mejor administración. El virreinato fue establecido en 1535, y el primer virrey fue Antonio de Mendoza.

La base de la economía novo hispana era la minería. Sin duda, el virreinato del Perú fue muy superior en la producción de metales preciosos (oro y plata) en los primeros años del reino español en América. Sin embargo, el descubrimiento de nuevo yacimientos desde Sonora hasta el de sur de la provincia de Estados Unidos, permitió que gradualmente la Nueva España ocupara el lugar de privilegio. La minería permitió el desarrollo de otras actividades asociadas, especialmente los obrajes y la agricultura, que convirtieron a las regiones del Bajío o los valles de México y Puebla en prósperas regiones agrícolas y de actividad industrial incipiente. El comercio del virreinato era realizado a través de dos puertos: Veracruz (Golfo de México) y Acapulco (Océano Pacífico). A éste último llegaba la Nao de China que transportaba productos de las Filipinas a Nueva España y de ahí se transportaban por tierra llegando a Puebla donde la influencia oriental es notoria en su artesanía y en sus tradiciones como la de la "china poblana" al Ayuntamiento de México y a Veracruz de donde se enviaba a España o a los puertos del Atlántico. El comercio coadyuvó al florecimiento de estos puertos, de la Ciudad de México y las regiones intermedias. Hay que señalar que hasta finales del siglo XVIII, con la introducción de las reformas borbónicas, el comercio entre los virreinatos españoles no estaba permitido.

La sociedad novo hispana profesaba en su mayor parte la Religión Católica, La Santa Inquisición tenía instalados sus oficios en el territorio. El territorio de la Nueva España era lo suficientemente grande para que en él existiera una gran cantidad de pueblos indígenas, una gran variedad de lenguas, sin excluir a los europeos, durante los trescientos años de la Nueva España se tuvieron distintas disposiciones legales que afectaron el comercio y la prosperidad de los novo hispanos, pero en general su nivel de prosperidad era el más alto de América, en especial los residentes de los Ayuntamientos de México, Puebla de los Ángeles, la Villa Rica de la Veracruz, Acapulco y Zacatecas, sin excluir que algunas regiones padecieron grandes penurias como los californios por la falta de prendas de vestir europeizadas, no obstante que poseían bastante ganado y granos para su manutención. A pesar de que por regla general se propuso una política de integración, la realidad política que imponía el otorgamiento de los puestos importantes para la burocracia española, en especial a partir de la llegada de los borbones que propugnaron hacia el modelo francés de colonización, contra los cuales los criollos o hijos de españoles nacidos en México, empezaron a resentirse y aunado a la situación de pobreza en que se encontraba la mayor parte de la población mestiza e indígena se crearon divisiones tan graves como las castas en Yucatán. Durante el período virreinal se gestaron muchas de las tradiciones e instituciones que han evolucionado, de conformidad con el carácter al pueblo mexicano, a muchas de las características mexicanas de la actualidad.


Independencia

Miguel Hidalgo y Costilla, iniciador de la guerra de independencia.

La ocupación francesa de España, a principios del siglo XIX, sirvió como pretexto a los afanes independentistas de los criollos novo hispanos. Luego de la fallida experiencia de la Junta de México (1808), la conspiración de Querétaro sería finalmente la que desataría la revolución de Independencia de México. En la conspiración participaban, entre otros el cura Miguel Hidalgo, que daría el llamado a la insurrección en el pueblo de Dolores (Guanajuato) el 16 de septiembre de 1810. Iniciando con tempranas victorias (Guanajuato, Valladolid y Cerro de las Cruces), el ejército insurgente se retiró hacia occidente, donde su suerte cambió radicalmente, primero al ser vencidos en una batalla cerca de Aculco y posteriormente al retirarse Hidalgo a Guadalajara en la Batalla del Puente Calderón, las dos veces por el mismo general: Félix María Calleja, hasta que fueron presos en Acatita de Baján (Coahuila). En el año de 1811, los líderes insurgentes fueron fusilados y sus cabezas expuestas en Guanajuato.

Para este tiempo, la revolución se había hecho fuerte en el sur de la intendencia de México. Destaca la campaña del cura y Generalísimo José María Morelos y Pavón, que recibió de Hidalgo la orden directa de encabezar la revolución en la Sierra Madre del Sur. Tras romper el sitio de Cuautla, Morelos convocó al primer congreso americano en 1813, en Chilpancingo, que promulgó la Constitución de Apatzingán un año más tarde, sobre la base del documento escrito por Morelos, intitulado Sentimientos de la Nación. La necesidad de proteger al Congreso, y las contradicciones entre éste y el Siervo de la Nación minaron la capacidad bélica del ejército insurgente. Derrotado en el valle que hoy lleva su nombre, Morelos fue conducido a la ciudad de México para ser enjuiciado. Murió fusilado en San Cristóbal Ecatepec, en 1815.

Comenzó así una fase defensiva de las fuerzas independentistas. Los únicos frentes fuertes eran el veracruzano, al mando de Guadalupe Victoria, y el de Vicente Guerrero, en el sur de México. En el norte, la campaña relámpago de Pedro Moreno y Francisco Javier Mina (un español de ideas liberales), había concluido desastrosamente, a pesar de sus triunfos iniciales. La revolución popular de independencia mexicana se hallaba muy lejos del triunfo. El virrey Apodaca ofrecía el indulto a los insurgentes, lo que minó sus fuerzas. Aprovechando la situación, algunos militares criollos -que habían combatido a los insurgentes durante los años anteriores- tomaron la dirección del movimiento. Agustín de Iturbide pudo negociar con Vicente Guerrero y promulgaron el Plan de Iguala en 1821. Poco tiempo después, llegó el nuevo —y último— virrey de Nueva España, Juan O'Donojú, quien aceptó firmar el acta de independencia de México el 27 de septiembre de 1821.

Los primeros reconocimientos a la nación independiente provinieron de Chile, Gran Colombia y Perú. En 1825, los Estados Unidos reconocieron al gobierno de México, respetando los límites pactados en el Tratado de Adams-Onís.


Siglo XIX

Mientras se encontraba un candidato a la corona de México, se había instalado una Junta de Gobierno Provisional. Meses después, en 1822, Agustín de Iturbide se hizo proclamar Emperador de México. En aquel tiempo, formaban parte del territorio mexicano el antiguo virreinato de Nueva España y el de la Capitanía General de Guatemala. El Primer Imperio Mexicano duró unos pocos meses. Se vio envuelto en una crisis, derivada de la necesidad de pagar los daños provocados por los once años de revolución independentista, y de su enfrentamiento contra los republicanos. En 1823, Antonio López de Santa Anna y Vicente Guerrero proclamaron el Plan de Casamata, que desconoció el gobierno de Iturbide y anunciaba la instauración de una República. Derrotado, el emperador se exilió y el imperio quedó disuelto con la separación de las Provincias Unidas del Centro de América.

Antonio López de Santa Anna, una de las figuras más polémicas del México decimonónico.

Tras un breve interludio, presidido por otra Junta Provisional, en 1824 el Congreso Constituyente promulgó la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos, conocida como la Constitución de 1824. El documento señalaba que la Nación adoptaría un gobierno federal con división de poderes. El Congreso convocó a elecciones, en las que resultó triunfador Guadalupe Victoria para el período de 1824-1828. Concluída la presidencia de Victoria, la vida política mexicana se tornó inestable debido a las pugnas entre la antigua aristocracia y el pequeño grupo de burgueses liberales del país. El personaje central a lo largo de la primera mitad del siglo XIX fue Antonio López de Santa Anna. Ascendió al poder once veces; cinco de ellas como abanderado de los liberales y las otras seis como conservador.

En 1833 tuvo lugar la primera reforma liberal del Estado, encabezada por Valentín Gómez Farías (quien era a la sazón presidente interino, pues Santa Anna se había retirado a descansar a su hacienda) y José María Luis Mora. Dicha reforma concluyó en la instalación de una república centralista. En 1835 fueron promulgadas las Siete Leyes, nombre dado a la constitución de corte centralista cuya vigencia ocasionó la declaración de independencia de Zacatecas y Texas. Este último territorio, perteneciente al estado de Coahuila y Texas, se separó de México en 1836. Cinco años más tarde la República de Yucatán declaró su independencia, y no se reincorporaría definitivamente a México hasta 1848.

El desastre de la primera república unitaria desembocó en el restablecimiento de la Constitución de 1824, pero el 6 de enero de 1843 fue proclamada la Segunda República Centralista, encabezada por Santa Anna. Incapaz de enfrentar la invasión estadounidense, el gobierno central fue sustituido nuevamente por uno federal, que comenzó el 22 de agosto de 1846. En este tiempo, México enfrentaba la guerra con Estados Unidos. Este país se anexó la República de Texas en 1841, y en 1846 reclamó --infundadamente-- la posesión de la franja comprendida entre los ríos Bravo y Nueces. La ocupación estadounidense duró de 1847 hasta 1848, y concluyó con la firma del Tratado de Guadalupe-Hidalgo y la pérdida de más de la mitad del territorio mexicano.

Los primeros años después de la invasión estadounidense fueron más o menos tranquilos, pero los nuevos conflictos originados entre liberales y conservadores ocasionaron la llegada --por décimo primera ocasión-- de Santa Anna al poder (1853 - 1855). Santa Anna se autonombró Dictador de México y gobernó con el título de Su Alteza Serenísima por ley constitucional. Mientras tanto, el país estaba en bancarrota y el gobierno era sumamente corrupto. Por ello, en 1854 los liberales se fueron a la guerra, amparados en el Plan de Ayutla y encabezados por Juan Álvarez e Ignacio Comonfort. La Revolución de Ayutla puso destierro a Santa Anna y puso de interino a Álvarez. Su sucesor, Comonfort, promovió la promulgación de varias leyes liberales (Leyes de Reforma) que, entre otras cosas, establecieron la separación entre el Estado mexicano y la Iglesia Católica y anularon los privilegios de las corporaciones. Según Plan de Tacubaya, los conservadores desconocieron el gobierno de Comonfort y nombraron un presidente provisional, iniciando la Guerra de los Tres años, también conocida como Guerra de Reforma porque en su transcurso se promulgaron algunas de las Leyes de Reforma.

Benito Juárez

Tras la renuncia de Comonfort, Benito Juárez ocupó el 15 de enero de 1858, la presidencia interina de la república. Convocó a un nuevo constituyente que promulgó la nueva constitución mexicana, de orientación liberal. La Guerra de Reforma concluyó con la victoria de los liberales en enero de 1861. En ese mismo año, el gobierno de la República decretó la suspensión de pagos de la deuda externa. Francia, uno de sus principales acreedores, instó a España e Inglaterra a presionar por la vía militar al gobierno mexicano. La marina de los aliados llegó a Veracruz en febrero de 1862. El gobierno mexicano se aprestó a negociar por la vía diplomática, y logró el retiro de los ingleses y españoles.


Los franceses, por su parte, dieron comienzo a las hostilidades militares. Empezando por la batalla de Puebla, ganada por el ejército de Ignacio Zaragoza y las milicias populares, aunque también durante la campaña hubo victorias para los franceses. La capital fue ocupada en junio de 1863. El gobierno republicano fue perseguido por los franceses, y hasta establecerse en Paso del Norte. Mientras tanto, el 10 de julio la Asamblea de Notables reunida en la capital nombró emperador de México a Maximiliano de Habsburgo. El Segundo Imperio Mexicano duró hasta 1867, con la derrota de los franceses y la rendición de los conservadores y el fusilamiento del emperador en Santiago de Querétaro.

Juárez siguió en el poder hasta su muerte el 18 de julio de 1872. Los últimos años de su gobierno fueron duramente criticados por las diversas facciones en que se habían dividido los liberales, algunos consideraban que no era propio de un demócrata un gobierno de 14 años. A la muerte de Juárez ocupó la presidencia Lerdo de Tejada, que elevó a rango de ley constitucional las leyes radicales de Reforma promulgadas entre 1855 y 1856. Lerdo intentó reelegirse, pero los porfiristas se levantaron en armas y lo derrocaron. Porfirio Díaz ocupó la presidencia en 1876. Así comenzó el período que en la historia de México es conocido como Porfiriato. En este período las Leyes de Reforma (en especial la Ley Lerdo) sirvieron de marco para favorecer la concentración de tierras. Los campesinos eran enganchados para trabajar en las haciendas, y algunos grupos indígenas que se mostraban particularmente rebeldes, como los yaquis y los mayas fueron desterrados de sus lugares origen y obligados a trabajar hasta la muerte en lugares como Valle Nacional, el valle del río Yaqui o Yucatán. El gobierno de Díaz privilegiaba la inversión extranjera. La mayor parte del capital invertido en México era francés, y en importancia seguían las inversiones inglesas, estadounidenses, alemanas y españolas. Cuando Díaz apuntó que México estaba listo para la democracia en una entrevista, algunos personajes le tomaron la palabra y se presentaron a las elecciones de 1910, ganadas por Francisco I. Madero. Díaz desconoció el resultado de los comicios y así inició la Revolución Mexicana.


Siglos XX y XXI

Fotografía de Francisco I. Madero entrando a la ciudad de Cuernavaca el 12 de junio de 1911. Al extremo derecho, con una banda tricolor cruzada al pecho aparece Emiliano Zapata.

Al desconocer Díaz el resultado de las elecciones de 1910, Madero llamó al levantamiento armado a través del Plan de San Luis. Se sumaron a la rebelión numerosos grupos de las más diversas clases sociales y regiones, y enarbolando las más variadas banderas: en el noroeste, Álvaro Obregón encabezó la revuelta de la pequeña clase media campesina; en Chihuahua Francisco Villa encabezaba un regimiento formado por ganaderos; en Coahuila, Venustiano Carranza representaba a los hacendados; y en el estado de Morelos, Emiliano Zapata y sus tropas de indígenas reclamaban el reparto agrario. Díaz finalmente dimitió el 24 de mayo de 1911. Salió exiliado del país rumbo a Francia, donde murió y fue sepultado.

En febrero de 1913, Victoriano Huerta dio un golpe de Estado contra el presidente Madero, a quien mandó asesinar junto con Pino Suárez en la "Decena Trágica". También Zapata había desconocido a Madero, al no haber iniciado el reparto agrario. A la muerte de Madero, las facciones revolucionarias se levantaron en armas contra el usurpador, y lo derrocaron en 1914. Venustiano Carranza fue nombrado presidente, y llamó a la redacción de la Constitución que rige actualmente en México. El documento incorporó varias de las demandas sociales reivindicadas por los movimientos revolucionarios. Mientras tanto, las facciones revolucionarias entraron nuevamente en conflicto, que terminó con el asesinato de Carranza (Tlaxcalantongo, 1920), Zapata (Chinameca, 1919) y Villa (Parral, 1923).

Obregón llegó al poder en 1920. Obregón fue sucedido por Plutarco Elías Calles quien puso varios artículos constitucionales en vigor. Consecuencias de ello fue la Guerra Cristera, que enfrentó a tropas campesinas alentadas por la jerarquía católica contra el ejército federal. Calles, opinaba que la Revolución había de perpetuarse en instituciones y formó en marzo de 1929, el Partido Nacional Revolucionario, primer antecedente del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Calles fundó el Banco de México y puso fin después de años de infructuosa lucha a la Cristiada mediante la no aplicación de las reformas constitucionales y legales que la originaron. Al final de su período, Obregón se reeligió, pero fue asesinado en San Ángel antes de tomar posesión. Siguieron tres presidentes títeres de Calles que gobernaron dos años cada uno (1928-1934). Durante este período, conocido como Maximato, México enfrentó la resaca de la crisis de 1929 y perdió la soberanía sobre la Isla de la Pasión.

Lázaro Cárdenas, presidente, con el apoyo del "líder máximo" como también era llamado Plutarco Elías Calles y quien dijo:"..más que mis hijos, hijos por la sangre, Lázaro es mi hijo, hijo por el espíritu" para el primer período sexenal (1934-1940), desterró a Calles y dio gran impulso a la educación ("socialista") y al reparto de tierras. Es recordado por la expropiación petrolera, acontecida el 18 de marzo de 1938, y la nacionalización de los ferrocarriles. A pesar de su inicio radical, el gobierno de Cárdenas debió moderarse por la crisis económica derivado de los pagos de las nacionalizaciones. Su sucesor, Manuel Ávila Camacho, frenó el reparto agrario, concilió con la naciente burguesía industrial y enfrentó el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Durante los siguientes años de gobierno del PRI, México vivió una época de gran desarrollo económico (el Milagro Mexicano), pero también fue tiempo de protestas y peticiones de libertad y derechos civiles. En 1968, fue escenario de la matanza a los manifestantes de Tlatelolco. Por otro lado se reabrió el debate sobre la economía mexicana y se produjo una abertura y privatización hacia la década de los ochenta. En 1985, varias partes del país fueron sacudidas por un terremoto que dejó miles de muertos y desaparecidos. El 1º de enero de 1994, se levantó en armas el EZLN. En el año 2000 México vivió por primera vez, tras 71 años, la "alternancia" política cuando una alianza de los partidos Acción Nacional y Verde Ecologista de México derrotó al PRI en las elecciones presidenciales.

Durante el año 2006 México vivió un proceso de crisis debido a la inacción y titubeos del gobierno, así como la polarización social por las elecciones presidenciales cuya carrera se vio envuelta en numerosas polémicas y ataques entre los principales aspirantes a la presidencia Andres Manuel López Obrador, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa y Roberto Madrazo Pintado y así como con el movimiento desatado en el estado de Oaxaca por maestros de la entidad, paralizando el regreso a clases de casi todos los niños del estado e integrantes de la APPO, que fue controlado por el gobierno estatal y federal a base de detención de dirigentes.
 

Gobierno y Política

Según la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (promulgada el 5 de febrero de 1917), el país es una República Democrática, Representativa y Federal integrada por 31 estados libres y soberanos y un distrito federal o capital, sede de los poderes de la Federación. Los gobiernos de las entidades federativas y de la federación se dividen en tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial.

El Poder Ejecutivo Federal reside en la Presidencia de la República. Es ejercido por el presidente, jefe de Estado y de gobierno al mismo tiempo. El presidente tiene la facultad de nombrar a los titulares de las secretarías de Estado, que son por eso integrantes del gabinete presidencial. El mandato del presidente dura seis años, y no existe la posibilidad de reelección ni vicepresidente. Éste fue suprimido desde la Constitución de 1857. En el caso que un presidente de la República no pueda concluir su mandato, la presidencia interina queda en manos de la persona electa por el Congreso, o en su caso, por la Comisión Permanente. Desde el año 2006, este cargo es ejercido por Felipe Calderón Hinojosa.

El Poder Legislativo reside en el Congreso de la Unión, que se divide en dos cámaras: La Cámara de Senadores (senado) y la Cámara de Diputados (cámara baja). El senado se compone de 128 senadores (tres por entidad federativa más 32 de representación proporcional). La Cámara de Senadores se renueva completamente cada 6 años en concordancia con el periodo presidencial. La cámara baja se compone por 300 diputados de mayoría (distritos electorales uninominales) y 200 de representación proporcional. Cada estado es representado en la Cámara de Diputados por un mínimo de cuatro legisladores. Las elecciones para legisladores de la Cámara de Diputados se celebran cada tres años. Los senadores y diputados federales no pueden ser reelegidos para un segundo período consecutivo en la misma cámara. Los elegidos para ocupar cargos de elección popular en México no pueden renunciar al mandato popular, pero en caso necesario pueden solicitar licencia para separarse de su puesto.

El Poder Judicial recae en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y en un conjunto de tribunales inferiores y especializados. La Suprema Corte está formada por 11 ministros elegidos por el Congreso de la Unión. La duración del cargo de ministro de la Suprema Corte es de 15 años.

Partidos políticos

En México, la instancia encargada de regular la participación política electoral es el Instituto Federal Electoral (IFE). El IFE fue creado con el propósito de hacer más transparente la organización de las elecciones en México, luego del controvertido proceso electoral federal de julio de 1988, en que los partidos de izquierda acusaron la manipulación de las cifras por parte de la Secretaría de Gobernación. Bajo su modelo, cada estado creó un organismo autónomo con propósito de organizar los comicios locales. Entre otras funciones, el IFE está encargado de los asuntos relativos al Padrón Electoral y de registrar los partidos políticos que participan en los procesos comiciales federales.

En el año 2006, ocho partidos son reconocidos ante el IFE Todos pueden perder su registro en caso de obtener menos de dos por ciento de los sufragios emitidos en las elecciones que se celebrarán el 2 de julio de este año. Los partidos son (en orden de fundación y registro ante el IFE):

  • Partido Acción Nacional (PAN): fundado en 1939, de tendencia conservadora y democristiana. Este partido tiene actualmente la Presidencia de la República (2007-2012) y gobierna en nueve estados, es la primera fuerza política en el congreso. Se autodefine como de "Centro Humanista y Reformista", pertenece a la Internacional Demócrata Cristiana.

  • Partido Revolucionario Institucional (PRI): se proclama como continuador de los principios de la Revolución de 1910, aunque a partir de la década de los ochenta ha tendido más hacia el neoliberalismo. Es la tercera fuerza política en el congreso, según los resultados finales de los comicios del 2 de julio de 2006, perdió presencia tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores, sin embargo aún gobierna la mayoría de los estados (17). Este partido gobernó a México por 71 años ininterrumpidos en la Presidencia de la República como tal. Fue fundado como PNR (Partido Nacional Revolucionario) por Plutarco Elías Calles en 1928, y posteriormente Lázaro Cárdenas del Río lo refundo como PRM (Partido de la Revolución Mexicana), para finalmente adoptar en 1945 el nombre que ostenta hasta hoy en día, siendo su primer candidato a la presidencia el licenciado Miguel Alemán Valdés, primer civil en gobernar al país desde la Revolución Mexicana.

  • Partido de la Revolución Democrática (PRD): nació como resultado de la unificación de varios partidos de izquierda que apoyaron la candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas. Es la segunda fuerza política del país. Gobierna en seis entidades, entre ellas, el Distrito Federal. Se proclama a sí mismo como un partido de izquierda. Con resultado de las elecciones del 2 de julio se ubicó como segunda fuerza política en el congreso.

  • Partido del Trabajo (PT): fue fundado en la década de los noventa, cuando participó por primera vez en las elecciones presidenciales de 1994. De tendencia izquierdista, generalmente se presenta a las elecciones en alianza con el PRD (desde 1997) Entre otras ciudades importantes, gobernó durante nueve años Victoria de Durango.

  • Partido Verde Ecologista de México (PVEM o Verde): es un partido que proclama el ecologismo como ideología política. Ha participado en todas las elecciones presidenciales desde 1994 en coalición con el PAN (2000) y P.R.I. (2006). Es la cuarta fuerza en el congreso.

  • Convergencia: fue fundado en 2002 a partir de un grupo escindido del PRD, encabezado por Dante Delgado Rannauro. A pesar de ello, es frecuente que forme coaliciones con este partido. En las elecciones del 2006, formo una alianza con el PRD y el Partido del Trabajo.

  • Partido Alternativa Socialdemócrata (PAS): es un partido nuevo que se presentó por primera vez a elecciones en el año 2006. Logró su registro gracias a que obtuvo el 2% de la votación. Adopta como ideología la socialdemocracia.

  • Partido Nueva Alianza (PANAL): como el PAS, fue registrado en 2005 ante el IFE Se presentó a las elecciones federales del 2 de julio de 2006 y conservó su registro al obtener más del 2% de la votación global en dichos comicios.

  • Cabe destacar el partido PT y Convergencia lograron conservar su registro ante el IFE, aun cuando sus adeptos no superan el millón de personas, gracias a que desde hace años se presentan en alianza con el PRD. De haberse presentado como fuerzas políticas únicas, desde hace años hubiesen desaparecido del mapa electoral.

Organización político-administrativa

La Federación mexicana está compuesta por 31 Entidades Federativas y un Distrito Federal. Cada uno de los estados es libre y soberano, y posee una constitución y un congreso propios.

Los gobiernos estatales se encuentran divididos en tres poderes: El Poder Ejecutivo, es ejercido por el Gobernador del Estado, elegido cada seis años sin posibilidad de reelección. Puede ser removido sólo a instancia de la Cámara de Senadores o del Congreso del estado. El Poder Legislativo se deposita en el Congreso de cada estado; está integrado por diputados elegidos para un período de tres años. El Poder Judicial es encarnado por el Tribunal Superior de Justicia de cada entidad.

Los Estados se dividen en municipios. Existen 2.438 municipios en la República Mexicana. El estado con mayor número de ellos es Oaxaca, con 570. En contraste, Baja California sólo tiene cinco. Los ayuntamientos municipales son encabezados por el presidente municipal. El presidente municipal es elegido cada tres años, en fechas variables de acuerdo con el calendario electoral de cada estado. Cada municipio posee un Cabildo integrado por regidores y síndicos, electos para períodos de tres años también. Ni el gobernador de un estado, ni los diputados de los congresos locales, ni los miembros de los cabildos pueden renunciar a los cargos de elección popular.

Los poderes de la Federación residen en México, D.F. Hasta antes de 1997, como territorio federal (con el nombre de Distrito Federal) el Gobierno de la entidad era encabezado por un Regente, nombrado por el Presidente de la República en nombre de la federación. El 6 de julio de aquel año, los capitalinos eligieron a su primer Jefe de Gobierno desde la supresión del cargo de Gobernador del Distrito Federal en 1928. Desde 1994, eligen diputados a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, una especie de congreso estatal con funciones acotadas. El Distrito Federal se divide en delegaciones políticas, y los jefes de estas unidades territoriales son electos popularmente desde el año 2000 para períodos de tres años.
 

División política de México

             

Entidad federativa

 

Población (2005)

 

Superficie (km²)

 

Capital

Estados Unidos Mexicanos

 

103.088.000

 

1.959.248

 

México, D.F.

1. Aguascalientes

 

1.065.416

 

5.625

 

Aguascalientes

2. Baja California

 

2.842.000

 

71.546

 

Mexicali

3. Baja California Sur

 

517.000

 

73.943

 

La Paz

4. Campeche

 

751.000

 

57.727

 

San Francisco de Campeche

5. Chiapas

 

4.256.000

 

73.681

 

Tuxtla Gutiérrez

6. Chihuahua

 

3.238.000

 

247.487

 

Chihuahua

7. Coahuila de Zaragoza

 

2.475.000

 

151.445

 

Saltillo

8. Colima

 

562.000

 

5.627

 

Colima

9. Durango

 

1.489.000

 

123.367

 

Victoria de Durango

10. Guanajuato

 

4.893.000

 

30.621

 

Guanajuato

11. Guerrero

 

3.116 000

 

63.618

 

Chilpancingo de los Bravo

12. Hidalgo

 

2.334.000

 

20.856

 

Pachuca de Soto

13. Jalisco

 

6.652.000

 

78.630

 

Guadalajara

14. México

 

14.161.000

 

22.333

 

Toluca de Lerdo

15. Michoacán de Ocampo

 

3.988.000

 

58.667

 

Morelia

16. Morelos

 

1.605.000

 

4.892

 

Cuernavaca

17. Nayarit

 

943.000

 

27.862

 

Tepic

18. Nuevo León

 

4.164.000

 

64.203

 

Monterrey

19. Oaxaca

 

3.522.000

 

93.343

 

Oaxaca de Juárez

20. Puebla

 

5.391.000

 

34.251

 

H. Puebla de Zaragoza

21. Querétaro Arteaga

 

1.593.000

 

11.658

 

Santiago de Querétaro

22. Quintana Roo

 

1.134.000

 

42.535

 

Chetumal

23. San Luis Potosí

 

2.412.000

 

61.165

 

San Luis Potosí

24. Sinaloa

 

2.610.000

 

57.331

 

Culiacán Rosales

25. Sonora

 

2.384.000

 

179.516

 

Hermosillo

26. Tabasco

 

2.013.000

 

24.747

 

Villahermosa

27. Tamaulipas

 

3.020.000

 

80.148

 

Ciudad Victoria

28. Tlaxcala

 

1.061.000

 

3.997

 

Tlaxcala de Xicohténcatl

29. Veracruz de Ignacio de la Llave

 

7.081.000

 

71.856

 

Xalapa de Enríquez

30. Yucatán

 

1.803.000

 

39.671

 

Mérida

31. Zacatecas

 

1.357.000

 

75.416

 

Zacatecas

32. Distrito Federal

 

8.670.000

 

1.484

 

 

 
Geografía

Comparte frontera por el norte con Estados Unidos y al sureste con Guatemala y Belice. Su superficie es de 1'964,375 km², con una superficie continental de 1'959,248 km² y una insular de 5,127 km². Esta extensión lo ubica en el decimocuarto lugar entre los países del mundo con mayor territorio, ubicado en el sur del subcontinente norteamericano. La longitud de sus costas continentales es de 11,122 km, por lo cual ocupa el segundo lugar en América, después de Canadá, repartidos en dos vertientes: al occidente, el océano Pacífico y el golfo de California; y al oeste, el golfo de México y el mar Caribe, que forman parte de la cuenca del océano Atlántico.

Repartidas en su mar territorial se hallan numerosas islas, entre las que destacan los archipiélagos de Revillagigedo (Socorro, Clarión, San Benedicto, Roca Partida), y las islas Marías, en el Pacífico; las de Guadalupe, Cedros, Ángel de la Guarda, Coronado, Rocas Alijos, Isla del Tiburón, Isla del Carmen, frente a la península de Baja California y la costa de Sonora; y las de Ciudad del Carmen, Cozumel, Mujeres, y el arrecife Alacranes, en la cuenca atlántica. En conjunto suman una superficie de 5,073 Km². La posesión del Archipiélago del Norte y Los Farallones, reclamados por México, está indefinida.


Relieve
 

Volcán Citlaltépetl con 5,610 m de altura

El relieve se caracteriza por ser muy accidentado y alojar múltiples volcanes. El territorio es recorrido por las sierras Madre Oriental y Madre Occidental, que son una prolongación de las Montañas Rocosas. La sierra Madre Occidental termina en Nayarit, en la confluencia con el Eje Neovolcánico. A partir de allí, paralela a la costa del Pacífico, corre la Sierra Madre del Sur.

El Eje Neovolcánico atraviesa el territorio del oeste al oriente, hasta unirse con la sierra Madre Oriental en el Escudo Mixteco o Zempoaltépetl (a 3.395 msnm de altitud). En el Eje Neovolcánico, de gran actividad volcánica como su nombre lo indica, se ubican los picos más altos de México: el Pico de Orizaba o Citlaltépetl (5.700 m), el Popocatépetl (5.462 m), el Iztaccíhuatl (5.286 m) y el volcán Fuego de Colima. En esta provincia geológica tuvo lugar el nacimiento del Paricutín, el volcán más joven del mundo.

Las prolongaciones al sureste de la sierra Madre Oriental son conocidas como Sierra Madre de Oaxaca o de Juárez, que concluye con la Sierra Madre del sur en el istmo de Tehuantepec. Al oriente de esta región se extienden la Mesa Central de Chiapas y la Sierra Madre de Chiapas, que tiene su punto culminante en el volcán Tacaná (4 117 m).

Los accidentes geográficos más visibles del territorio mexicano son la península de Baja California, en el noroeste, y la península de Yucatán, al oriente. La primera es recorrida de norte a sur por una cadena montañosa que recibe los nombres de Sierra de Baja California, de Sierra de San Francisco o de la Giganta. Su punto más alto es el volcán de las Tres Vírgenes. La península de Yucatán, por el contrario, es una plataforma de piedra caliza casi completamente llana.

Ubicada entre las sierras Madre Oriental y Occidental, y el Eje Neovolcánico, está la Altiplanicie Mexicana, que a su vez es dividida en dos partes por pequeñas serranías como la de Zacatecas y las de San Luís. La parte norte es más árida y más baja que la sureña. En ella se localizan el desierto de Chihuahua y el semidesierto de Zacatecas. Al sur de las serranías transversales se encuentra la fértil región del Bajío y numerosos valles de tierra fría o templada, como la Meseta Tarasca, los valles de Toluca, México, y el Poblano-Tlaxcalteca. En esta mitad sur del altiplano se concentra la mayor parte de la población mexicana.

Entre el Eje Neovolcánico y la Sierra Madre del Sur se localiza la Depresión del Balsas y la Tierra Caliente de Michoacán, Jalisco y Guerrero. Al oriente, atravesando la intrincada Sierra Mixteca, se encuentran los Valles Centrales de Oaxaca, rodeados por montañas abruptas que complican el acceso y las comunicaciones.


Hidrografía
 

Río Bravo o Grande del Norte

Los ríos de México se agrupan en tres vertientes. La vertiente del Pacífico, la del Golfo y la vertiente interior. El más largo de los ríos mexicanos es el Bravo, de la vertiente del Golfo. Éste tiene una longitud de 3.034 km, y sirve como límite con Estados Unidos. Otros ríos en esta vertiente son el Usumacinta, que sirve como límite con Guatemala; el río Grijalva, quizá el más caudaloso del país; y el río Pánuco, a cuya cuenca pertenece el Valle de México.

En el Pacífico desembocan los ríos Lerma y Balsas, de vital importancia para las ciudades de las tierras altas de México; los ríos Sonora, Fuerte, Mayo y Yaqui; que sostienen la próspera agricultura del noroeste del país, y el río Colorado, compartido con Estados Unidos. Los ríos interiores, es decir, aquellos que no desembocan en el mar, suelen ser cortos y con caudal escaso. Destacan el río Casas Grandes en Chihuahua, y el Nazas, en Durango. La mayor parte de los ríos de México tienen poco caudal, y son casi todos ellos innavegables.

Lago de Pátzcuaro, en el estado de Michoacán

México alberga numerosos lagos y lagunas en su territorio, pero de tamaño modesto. El más importante cuerpo interior de agua es el lago de Chapala, en el estado de Jalisco, y que a causa de la sobreexplotación está en riesgo de desaparecer. Otros lagos importantes son el lago de Pátzcuaro, el Zirahuén y el Cuitzeo, todos ellos en Michoacán. Además, la construcción de presas ha propiciado la formación de lagos artificiales, como el de las Mil Islas, en Oaxaca.


Clima

México es un país con una gran diversidad climática. La situación geográfica del país lo ubica en dos áreas bien diferenciadas, separadas por el trópico de Cáncer. Este paralelo separaría al país en una zona tropical y una templada. Sin embargo, el relieve y la presencia de los océanos influyen mucho en la configuración del mapa de los climas en el país. De esta forma, en México es posible encontrar climas fríos de alta montaña a unos cuántos centenares de kilómetros de los climas más calurosos de la llanura costera. El más notable por sus variaciones es el clima del estado de Chihuahua, donde se dan las temperaturas más bajas del país, que llegan en ocasiones a los -30 ºC, y las más altas en el desierto de Sonora que en ocasiones llega a más de 45 a.C. La zona cálida lluviosa comprende la llanura costera baja del Golfo de México y del Pacífico. En esta región las temperaturas oscilan entre los 15,6 °C y los 40 °C. Una zona calida comprende las tierras localizadas entre los 614 y los 830 msnm. Aquí, las temperaturas oscilan entre los 16,7 ºC en enero y de 21,1 ºC en julio. La zona fría va desde los 1.830 msnm de altitud hasta los 2.745 metros.

El clima templado subhúmedo o semiseco alcanza temperaturas que oscilan entre los 10 y los 20 °C y presenta precipitaciones no mayores a los 1.000 mm anuales. A una altitud superior a 1.500 metros, la presencia de este clima depende de la latitud de la región. En las áreas con este tipo de clima, las heladas son una constante que se presenta cada año.

Un segundo tipo de clima lo constituyen el cálido-húmedo y el cálido-subhúmedo. En las zonas con este clima, llueve durante el verano o a lo largo de todo el año. La pluviosidad alcanza el índice de 1.500 mm, y presenta una media anual térmica que oscila entre los 24 y 26 ºC. Las zonas con este tipo de clima se ubican en las planicies costeras del golfo de México, del océano Pacífico, el istmo de Tehuantepec, en el norte de Chiapas y en la península de Yucatán.

El trópico seco presenta variedades de los climas anteriores. Se localiza en los declives de la Sierra Madre Occidental y Oriental, las cuencas altas de los ríos Balsas y Papaloapan, así como en ciertas regiones del istmo de Tehuantepec, la península de Yucatán y el estado de Chiapas. El trópico seco es, por lo tanto, la zona más amplia de los climas cálidos extremosos en México.

Las zonas templadas son las regiones donde la precipitación anual es menor a 350 mm. La temperatura anual varía entre los 15 y los 25 °C, y su índice de precipitación también es sumamente variable. La mayor parte del territorio mexicano, ubicado al norte del trópico de Cáncer, es una zona con este tipo de características

La estación húmeda se extiende entre los meses de mayo y octubre. En promedio llueve durante 70 días al año. La tónica dominante, sin embargo, es la escasez de lluvia en la mayor parte del territorio, hecho relacionado con los obstáculos que representan a las nubes de lluvia las altas montañas que enmarcan la Altiplanicie Mexicana. En la zona templada altiplánica del país, el promedio de lluvia es de 635 mm anuales. La zona más fría, de alta montaña, registra índices de 460 mm. En tanto, el semidesierto del norte del Altiplano apenas alcanza 254 mm de lluvia anuales. En contraste con la aridez de este territorio (que concentra el 80% de la población mexicana), existen algunas regiones que pueden recibir casi 1.000 mm y hasta 3.000 mm.

El promedio de temperatura para el país es de unos 19 °C. Sin embargo, la ciudad de México presenta sus promedios extremos en los meses de enero (12 ºC) y julio (16,1 °C). En contraste con Ciudad Juárez, Chihuahua, San Luís Potosí, Hermosillo y Monterrey donde las Temperaturas son realmente extremas.


Economía

Bolsa Mexicana de valores

Durante la época colonial y el siglo XIX, México fue un país dedicado a la agricultura. La mayor parte de sus ingresos por ventas extranjeras provenían de la explotación minera, especialmente, de la plata. De este mineral, México ha ocupado el primer lugar mundial en producción desde hace más de dos siglos.

El proceso de industrialización de México durante la Colonia y el primer siglo de vida independiente fue sumamente lento. Entre los siglos XVI y XVIII, las leyes coloniales impedían el desarrollo de las manufacturas en la Nueva España como en el resto del Imperio Español. Éstas debían importarse de la metrópoli, que a su vez las adquiría mayormente de las naciones industrializadas del norte de Europa. Todo el siglo XIX hubo intentos por dotar de una planta industrial al país. Los gobiernos intentaron atraer empresarios extranjeros, sin mucho éxito. Durante la década de 1830, Lucas Alamán estableció el Banco del Avío, destinado al fomento industrial. Sin embargo, todas estas tentativas rindieron escasos frutos.

A finales del siglo XIX, en el Porfiriato, la industria textil era la más desarrollada. Se había establecido en el valle de Puebla, en la región de Orizaba y el valle de México. El gobierno de Porfirio Díaz dio grandes privilegios al capital extranjero con la intención de atraer inversión directa en la construcción de infraestructura de comunicaciones y transporte, y en el crecimiento de la planta industrial. Sin embargo, los beneficios eran para unos pocos extranjeros, mientras la mayoría de los mexicanos vivían en condiciones de miseria y explotación.

En ese período de más de treinta años, entre 1876 y 1910, la red ferroviaria creció asombrosamente, alcanzando los 20.000 km de vías. Por otro lado, se construyó la primera hidroeléctrica de la nación (en Necaxa, Puebla) y se dio inicio a la explotación de los yacimientos petrolíferos, que colocaron a México en el primer lugar mundial de exportación de petróleo en la década de 1910. Cabe mencionar que los ricos campos petrolíferos de Faja de Oro y Cerro Azul, localizados en el norte de Veracruz, fueron brutalmente agotados por la Standard Oil Company, Royal Dutch Shell y sus subsidiarias mexicanas, con un magro beneficio para el erario mexicano.

Tras el triunfo de la Revolución, dio inicio en México un segundo período de expansión industrial, favorecido, entre otras cosas, por la nacionalización del petróleo y la Segunda Guerra Mundial. En las décadas que siguieron a la conclusión de ese conflicto internacional, la economía mexicana tenía un carácter mixto, es decir, la inversión provenía tanto de la iniciativa privada como del Estado. Los sectores estratégicos fueron convertidos en industrias paraestatales, tal fue el caso de la explotación minera, la siderurgia, la producción de electricidad, la infraestructura carretera. Con la intención de favorecer la transferencia tecnológica, el gobierno permitió que muchas firmas internacionales establecieran filiales en el país, aunque siempre asociadas al capital nacional. La agricultura, por otro lado, era fuertemente subsidiada por el Estado, que se convirtió en el principal intermediario de los productos agropecuarios. Durante el período comprendido entre 1950 y 1970, la economía de México creció a un ritmo de 6,27% anual, en lo que se dio en llamar el Milagro mexicano.

Sin embargo, el proteccionismo y el cierre del mercado mexicano; así como fiebre de endeudamiento de la década de 1970 que concluyó con la crisis de la deuda de los años ochenta, dieron fin al período de crecimiento de la economía mexicana. En 1983, el país estaba en la bancarrota, y era incapaz de pagar sus deudas internacionales. Algo similar estaba ocurriendo en el resto de América Latina. Para salir del trance, el gobierno cambió sus políticas y dio inicio el período que en México se conoce como de los tecnócratas, que continúa hasta el año 2006. Este período ha estado marcado por la austeridad en el gasto social, el impulso que se ha dado a la privatización de las grandes empresas paraestatales (de las que a la fecha sólo se conservan dos: Pémex y la Comisión Federal de Electricidad), y un crecimiento económico dependiente de las exportaciones de manufacturas (básicamente, hacia Estados Unidos).

La era tecnócrata no ha estado exenta de sobresaltos. Tras el relevo presidencial de 1994, México se vio sumergido en una nueva crisis, derivada de lo que el ex-presidente Salinas de Gortari llamó el error de diciembre. La economía no se recuperó sino hasta tres años después. A partir de ahí, el crecimiento ha promediado 4.85% anual, y el incremento medio en el sexenio de Vicente Fox, que concluyo el 30 de Noviembre de 2006. La economía mexicana en 2006 creció por encima del 4.5 por ciento, la cifra más alta en los seis años de mandato del ex presidente Vicente Fox, logrado gracias a la estabilidad económica, los altos precios del petróleo y el dinamismo de las exportaciones y de la demanda interna.

Aunque en lo político, el Gobierno de Fox, que acabó su mandato el pasado 30 de noviembre, cerró sus seis años de gestión en medio de una crisis, los resultados macroeconómicos se fortalecieron, con bajas tasas de interés y de inflación, que se situó entre el 3.5 y 4 por ciento de promedio. Un factor favorable para México fue la denominada bonanza petrolera, por los altos precios del crudo, que llegaron hasta los 70 dólares por barril y que, según los expertos, se mantendrán en torno a los 53 dólares por barril.

No obstante, diversos analistas censuran que el Gobierno haya desaprovechado los ingresos extraordinarios por venta de petróleo y que éstos se usaran sólo para equilibrar el gasto público, en detrimento de la inversión. La empresa estatal Pemex prevé para este año ingresos totales por unos 100 mil millones de dólares, por sus ventas en los mercados interior y exterior, lo que beneficiará al fisco en unos 70 mil millones de dólares.

Asimismo, la entrada de remesas provenientes de los mexicanos en el exterior en 2006 superó los 20 mil millones de dólares, cifra superior a la del año pasado y que supera la inversión extranjera directa y los ingresos por turismo.

Los analistas calculan que el crecimiento del PIB este año alcanzó en 2006 el 4.54 por ciento, dato que supera los incrementos alcanzados durante todo el presente periodo de gobierno.

La creación de empleos también registró en 2006 resultados positivos, con cerca de 900 mil puestos de trabajo nuevos, cifra que aunque no cubre la demanda actual, es superior a la de los años anteriores, cuando apenas se creaban medio millón de puestos de trabajo.

De las 44.4 millones de personas que integran la Población Económicamente Activa, unos 18 millones tienen un empleo precario o trabajan en la economía sumergida. La cifra de desempleados se sitúa en casi 2 millones de personas.

Además, 2006 cerró con un déficit por cuenta corriente de unos 2,600 millones de dólares, y un déficit comercial de unos 5,700 millones de dólares.

Un dato importante es que México tiene una deuda exterior neta de unos 40,700 millones de dólares, cifra inferior en un 25 por ciento a los casi 54 mil millones de dólares del año pasado. La desaceleración de la economía de Estados Unidos, que bajará del 3.4 por ciento este año al 2.7 en 2007, impactará en las exportaciones mexicanas, en particular de automóviles y maquiladoras (ensambladoras).

La macroeconomía mexicana tiene fortalezas y debilidades, y en 2006 logró mantenerse a flote, gracias a ingresos extraordinarios procedentes del petróleo y de las remesas. Sin embargo, los analistas apuntan que las debilidades de estas bases pueden generar mayores conflictos, en particular por las enormes desigualdades que existen en las distintas regiones y entre los grupos sociales.
 

 

Producción agropecuaria de México

Producto Prod. (Tm) Lugar a nivel mundial

Aguacates

1 040 390

1

Cebollas y chayotes

1.130.660

1

Limones y limas

1 824 890

1

Semilla de cártamo

212.765

1

Carne de res

79 507

2

Frutos secos

95.150

2

Papaya

955 694

2

Chile fresco

1.853.610

2

Frijol sin desgranar

93 000

3

Naranja

3.969.810

3

Anís e hinojo

32 500

3

Carne de pollo

2.245.000

3

Espárragos

67 247

4

Mangos

1.503.010

4

Maíz

20 000 000

4
 

Fuente: FAO (2004)

Conforme a datos del Banco Mundial, en 2005 México tuvo el ingreso nacional bruto per cápita más alto de Latinoamérica, así como también el Ingreso Nacional Bruto más elevado en términos nominales de esta región ese año, consolidándose como un país de ingreso medio-alto. En tanto, el FMI reportó que en 2006 tuvo el segundo PIB per cápita en términos nominales después de Chile y el quinto por paridad de poder adquisitivo a nivel latinoamericano. Además, la economía mexicana, en términos del Producto Interior Bruto, fue en 2006 la decimocuarta más grande del mundo en valores nominales y la duodécima en paridad por poder adquisitivo. Se conforma así como el segundo mayor PIB nominal de América Latina, sólo superado por el de Brasil.

Sin embargo, la distribución de la riqueza del país no es equitativa y la división entre ricos y pobres es muy grande. Aun así el país tuvo una increíble recuperación de la última crisis financiera desatada en 1994-1995. México es el décimo mayor exportador del mundo y recientemente se le ha nombrado como "Economía Emergente" como se les denomina a las economías cuyo crecimiento ha sido sostenido en los últimos años. La actividad económica del país depende en gran medida de su comercio con los Estados Unidos de América, los cuales consumen más del 85% de las exportaciones mexicanas y dan trabajo a casi el 10% de su población. El envío de remesas por parte de los migrantes internacionales constituye la segunda fuente de ingresos más importante del país después del petróleo.

Desde mediados de la década de los ochenta el país se ha inclinado por un modelo económico neoliberal con un fuerte énfasis en la apertura comercial hacia otros mercados, lo cual ha convertido al país en el líder mundial en acuerdos de libre comercio habiendo firmado convenios de este tipo con 40 países en 12 diferentes Tratados. Su asociación comercial principal es el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T.L.C.A.N. o NAFTA, por su sigla en inglés), integrado son Estados Unidos, Canadá. México también cuenta con un tratado de libre comercio con la Unión Europea, con el bloque denominado EFTA (Luxemburgo, Suiza, Liechtenstein y Noruega) y recientemente se selló un compromiso similar con Japón.


Infraestructura

Energía

En México, la generación energética está a cargo de ciertas empresas paraestatales. Estas empresas son la Comisión Federal de Electricidad (CFE), encargada, como su nombre lo indica, de la operación de las plantas generadoras de electricidad y su distribución en todo el territorio nacional (excepto en los estados de Morelos, México, Hidalgo y el Distrito Federal, donde la distribución está a cargo de Luz y Fuerza del Centro, también paraestatal). La otra empresa encargada de la explotación de los recursos energéticos es Petróleos Mexicanos, que está organizada en divisiones que se encargan de aspectos específicos de la industria petrolera.

La principal forma de generación energética en el país es la termoeléctrica, que en el año 2004 producía 23.830 megavatios. Entre las plantas más importantes de este tipo está Los Azufres, en el estado de Michoacán, y su infraestructura representaba el 51.9% del total. Le sigue, de lejos, la energía hidroeléctrica, con un volumen de 9.900 megavatios en el mismo año y 21.6% de la estructura de generación de energía. Otros tipos de generación son la núcleo eléctrica, la geotérmica, la carboeléctrica y la eólica, que en conjunto producen menos de 5.000 megavatios. En 2003, el consumo promedio de energía por habitante en el país fue de 5,95 megavatios por hora, con un costo de 1,35 pesos mexicanos por kWh.

México es uno de los principales exportadores de petróleo del mundo. Su principal mercado son los Estados Unidos. En el año 2004 producía 3.826 millones de barriles diarios, extraídos principalmente de la costa del golfo de México y la llamada Sonda de Campeche, un yacimiento submarino localizado en la bahía de Campeche. Las reservas probadas de petróleo sumaban en 2005 12.000.882.000 barriles de petróleo, lo que las coloca en el décimo cuarto sitio a nivel mundial. Los cálculos sobre la vida aproximada de esos yacimientos son de veinte años, si la explotación continúa al ritmo actual.


Transportes

 

Estadísticas de transportes en México

 

Carreteras

 

Tipo

Long. (km)

 

Total

352.072

 

Brechas

55.984

 

Terracería

22.663

 

Revestidas

152.089

 

Dos carriles

110.367

 

Cuatro carriles o más

10.969

 

Ferrocarriles

 

Total de vías férreas

26.662

 

Aeropuertos

 

Tipo

Total

 

Internacionales

47

 

Nacionales

14

 

Puertos

 

Total

108

 

Fuente: SCT (2004)

     

La red carretera de México es una de las más extensas de América Latina. Según la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), la longitud total de esta red de vías terrestres fue de 352.072 kilómetros. De ellos, la mayor tercera parte corresponde a brechas revestidas, y poco más de diez mil kilómetros corresponde a carreteras de cuatro carriles. Las carreteras en México se clasifican en federales, que están a cargo de la SCT; estatales, construidas por los gobiernos de los estados (ambas son gratuitas); y autopistas de cuota, administradas por un consorcio denominado Caminos y Puentes Federales (CAPUFE), que recauda los recursos provenientes del peaje, que son reinvertidos en el mantenimiento de las autopistas. Algunas de estas vías de alta velocidad se encuentran entre las más caras del mundo, como la que une la ciudad de México con Toluca, capital del estado de México; o la Autopista del Sol, que enlaza el Distrito Federal con el puerto de Acapulco. Recientemente han sido construidas obras de gran envergadura, con el propósito de hacer más rápida la transportación terrestre entre las diferentes regiones del país. Quizá la obra más emblemática de éstas es el Puente Chiapas, construido sobre la Presa de Malpaso, en el río Grijalva, y que permite un ahorro de hasta seis horas en el traslado de la Ciudad de México a Tuxtla Gutiérrez, la capital chiapaneca.

La mayor parte de la red de ferrocarriles sirve en la actualidad para el transporte de mercancías. Tras la privatización de Ferrocarriles Nacionales de México, la empresa paraestatal formada tras la nacionalización de este sistema de transporte con el propósito de operar y mantener la red ferroviaria, las concesionarias se dedicaron exclusivamente al transporte de mercancías, y la red ha permanecido prácticamente sin aumento desde hace más de dos décadas. Sólo el Ferrocarril Chihuahua al Pacífico transporta pasajeros, aprovechando que la ruta por la Sierra Madre Occidental tiene un valor importante valor turístico por sus paisajes naturales.

Como el resto de los sistemas de transportes, los aeropuertos y los puertos marítimos también fueron privatizados durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Además de numerosas pistas de aterrizaje distribuidas en todo el territorio nacional, México cuenta con varios aeropuertos internacionales y nacionales. Entre los primeros, los más importantes por el nivel de personas que los utilizan y el tráfico aéreo, son el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (el más importante de Latinoamérica) y el Aeropuerto Internacional de Cancún. El primero de ellos atraviesa por serios problemas de saturación, y se propuso la construcción de un nuevo aeropuerto en las tierras ejidales del lago de Texcoco que finalmente fue rechazado por la oposición de los ejidatarios tenientes de la tierra. En compensación, se han realizado obras de ampliación del Benito Juárez y algunos aeropuertos como el de Toluca han comenzado a recibir parte del tráfico destinado originalmente a la ciudad de México.

El 14 de febrero de 2007, el Senado de México, aprobó la creación de la Agencia Espacial Mexicana, sucesora de la Comisión Nacional del Espacio Exterior, la cual será provista de presupuesto para la creación de sus instalaciones iniciales.


Como los ferrocarriles, la mayor parte del tráfico marino es de mercancías. México cuenta con 108 puertos, cincuenta y cuatro en el golfo y otros tantos en el Pacífico. Los más importantes son Veracruz, en la costa atlántica, y Manzanillo, en el estado de Colima en la costa del pacífico, siendo este último el principal puerto del país con una infraestructura primer mundista y una gran inversión privada.


Comunicaciones

Los medios de comunicación en México también quedaron en manos de la iniciativa privada, a partir de la década de 1990. Anteriormente fueron operados por compañías paraestatales, como Teléfonos de México y Telégrafos de México. El Servicio Postal Mexicano sigue en manos del Estado. En lo que respecta a la televisión, existió el Instituto Mexicano de la Televisión (Imevisión), aunque desde el inicio los particulares tuvieron derecho a concesiones. En la actualidad, existen dos empresas televisivas privadas que acaparan la mayor parte del mercado (Televisa y TV Azteca). El gobierno federal opera el Canal 22 de Conaculta y Canal 11; este último, a través del Instituto Politécnico Nacional. Asimismo, los estados tienen la facultad de operar televisoras a través de organismos descentralizados creados para tal fin. En México existen 733 canales de televisión, algunos de ellos con cobertura nacional.

En radio, existen múltiples empresas privadas. Las más importantes de ellas tienen su sede en el Distrito Federal. En muchas ciudades de la república hay estaciones locales. La Federación opera el Instituto Mexicano de la Radio (IMER), y algunas de sus dependencias operan otras estaciones, como Radio Educación, dependiente de la Secretaría de Educación Pública, y las muchas estaciones de radio indigenista, que dependían del Instituto Nacional Indigenista, convertido en Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indios. Varias universidades también tienen estaciones propias de radio, entre las que destaca Radio Universidad Nacional Autónoma de México, de la UNAM, cuya cobertura alcanza casi todo el territorio nacional, y puede escucharse en la banda internacional e Internet. Existen en México 854 estaciones de radio en amplitud modulada y 634 en frecuencia modulada.


La telefonía fija es operada por unas pocas compañías, de las cuales Telmex es con mucho la más grande. La cobertura del teléfono también ha ido en aumento constante. Se estima que el 80% de los hogares mexicanos cuentan con teléfono fijo, y en muchas comunidades pequeñas existen casetas telefónicas comunitarias. En larga distancia (nacional e internacional), el tiempo total de las conferencias sumó en el año 2004 la cantidad de 32.302.000.000 de minutos. El número de usuarios de celular en este 2007 es de aproximadamente 56 millones de personas, atendidas por trece empresas privadas. México es el único país del continente americano que cuenta con el servicio de videoconferencias por medio de la línea fija telefónica, usando como medio de comunicación el videoteléfono.

En lo que respecta al uso de nuevas tecnologías de comunicación (Internet), la proporción de usuarios en México es baja, con aproximadamente 28.000.000 de usuarios, tomando en cuenta que México es una nación de más de cien millones de habitantes. Para paliar la baja cobertura, el gobierno de México ha implementado el programa Plazas comunitarias, que son estaciones equipadas con computadoras y una conexión a Internet, establecidas en las regiones más marginadas del país.

Medios de Difusión

Dos de las redes principales de la televisión en México son Televisa y TV Azteca. Televisa es también el productor más grande del contenido en español en el mundo y también la red más grande de los medios de lengua española del mundo. Grupo Multimedios es otro medio conglomerado de habla hispana que difunde en México, España, y los Estados Unidos. Las telenovelas se traducen a muchas idiomas y se consideran por todo el mundo con nombres renombrados como Verónica Castro, Lucía Méndez, Lucero, y Thalía. Incluso Gael García Bernal y Diego Luna de la película Y tu mamá también y del modelo actual de Zegna han aparecido en algunos de ellos. Algunas de sus programas de la TV se modelan después de las contrapartes americanas como la pelea de la familia (100 Mexicanos Dijeron) y que dice la gente, big brother, ídolo americano, entre otras. Las demostraciones a nivel nacional de las noticias como las noticias por Adela en Televisa se asemejan a un híbrido entre Donahue y Nightline. Las demostraciones locales de las noticias se modelan después de contrapartes americanas como los formatos de las noticias del testigo presencial y de las noticias de la acción. Las ciudades de la frontera reciben la televisión americana y las estaciones de radio.


Medios de comunicación

Periódicos

En México los periódicos de mayor circulación (en orden alfabético) son "El Universal", "La Jornada" y "Reforma", de línea editorial centro, izquierda y derecha respectivamente. En los Estados y ciudades más importantes existen periódicos locales con mayor circulación que los nacionales. Por ejemplo, en el Puerto de Veracruz se edita el Notiver y el Dictamen, este último dice ser "el decano de la prensa nacional".


Cadenas de televisión

En México existen dos compañías privadas de televisión que dominan la audiencia televisiva, ambas tienen cobertura nacional: "Televisa" y "TV Azteca". En la Ciudad de México y área metropolitana existen además "el canal 11 del Instituto Politécnico Nacional" "el canal 22 del Consejo para la Cultura y las Artes (CONACULTA)", Canal 40, Canal 28. En los Estados, existen canales oficiales así como sucursales de las dos grandes cadenas con programación local. El Distrito Federal actualmente está solicitando una frecuencia.


Cadenas de radio

La radio en México es diversa en contenidos pero se ha documentado que dicha industria la dominan aproximadamente siete familias que operan grupos radiofónicos. Destaca la XEW propiedad de la empresa TELEVISA que tiene gran influencia en Centroamérica, su lema es: "la voz de América Latina". La primer estación de radio mexicana fue la XEB, que actualmente sigue transmitiendo bajo la tutela del gobierno, a través del grupo IMER (Instituto Mexicano de la Radio).



Demografía

Durante todo el siglo XIX, la población de México apenas se había duplicado. Esta tendencia continuó durante las primeras dos décadas del siglo XX, e incluso, en el censo de 1920 se registra una pérdida de cerca de 2 millones de habitantes. El fenómeno puede explicarse porque durante el decenio de 1910 a 1920 tuvo lugar la Revolución mexicana.

La tasa de crecimiento se incrementó drásticamente entre los decenios de 1930 a 1980, cuando el país llegó a registrar índices de crecimiento mayores a 3% (1950-1980). La población mexicana se duplicaba en veinte años, y a ese ritmo se espera que para el año 2000 haya 120 millones de mexicanos. Ante esta situación, el gobierno federal creó el Consejo Nacional de Población (CONAPO), con la misión de establecer políticas de control de la natalidad y realizar investigaciones sobre la población del país. Las medidas resultaron exitosas, y la tasa de crecimiento descendió hasta 1.6 en el período de 1995 a 2000. La esperanza de vida pasó de 36 años en 1895 a 72 años en el año 2000.

También cambió la cara de los mexicanos. A principios del siglo cerca del 90% de la población vivía en localidades rurales (pueblos, rancherías, caseríos). El censo de 1960 arrojó datos en los que la población urbana era por primera vez mayor que la rural (50.6% del total). El número de personas que radicaba en su estado natal en 1895 constituía el 96.6% de la población total del país. En el censo de 1920 sumaban poco más del 90%. Treinta años más tarde constituían el 80% y en la actualidad poco más de 18% de los mexicanos radican fuera del estado en que nacieron. Ambas tendencias pueden explicarse por el proceso de industrialización de las ciudades grandes y medianas, así como por la depauperación gradual del campo, ocasionada por la recesión de las actividades agropecuarias.

Las entidades federativas que concentran la mayor población son México, Distrito Federal, Veracruz, Jalisco y Puebla. En cambio, las menos pobladas son Baja California Sur, Campeche y Quintana Roo. Este último estado es uno de los que presenta una tasa de crecimiento poblacional más alta en el país, debido a la industria turística de Cancún, que concentra el 50% de la población quintanarroense.

Por otra parte, la población hablante de lenguas indígenas (único criterio contemplado en la metodología de INEGI para contabilizar a la población indígena del país) cayó de 17% en 1895 a apenas 7% en 2000. Sin embargo, en números absolutos hubo un incremento, pues pasó de poco más de un millón a siete en el censo de 2000. Son las comunidades indígenas las que expulsan una mayor población. La emigración indígena, hasta 1980, tuvo como destinos principales las ciudades medianas y grandes cercanas a las regiones de origen. A partir de la década de los noventa, la migración indígena cobró un rostro internacional, y hoy se dirige principalmente a Estados Unidos.

Estados Unidos es el país donde viven más mexicanos después de México, muchos de los mexicanos en ese país son de origen indígena y otros orígenes debido a que encuentran mejores oportunidades que en zonas rurales de México. Se dice que Los Ángeles, la más grande ciudad de California, es también la segunda ciudad mexicana por su tamaño, pues la cantidad de migrantes y descendientes de mexicanos rebasa con mucho los 4 millones de habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara. La presencia mexicana en el vecino del norte comienza con la anexión de la mitad norte del territorio del país en 1847. Algunos de los mexicanos que quedaron al otro lado de la frontera regresaron a México, pero otros se quedaron allá (esto ocurrió principalmente en Nuevo México), y conservaron su idioma y costumbres. A ellos se les sumó una buena cantidad de braceros, que se fueron a radicar a Estados Unidos, algunos temporalmente, mediante un acuerdo laboral entre los gobiernos de Washington y México. Las últimas crisis económicas en México han favorecido la emigración hacia el norte, y se calcula que a principios del siglo XXI, cerca de 38 millones de mexicanos o descendientes de mexicanos habitan en los Estados Unidos. La mayor parte de ellos se concentra en California, Texas y Nuevo México. Otras comunidades importantes de mexicanos en el extranjero son las de España, Alemania, Reino Unido y Francia.

Zonas metropolitanas

 

Principales zonas metropolitanas

  Ciudad Pob. (2005)
 

Ciudad de México
(D.F - Méx - Hgo)

19.231.829

 

Guadalajara (Jal)

4.095.853

 

Monterrey (NL)

3.664.331

 

Puebla (Pue-Tlax)

2.109.049

 

Toluca de Lerdo (Méx)

1.610.786

 

Tijuana (BC)

1.384.005

 

León (Gto)

1.325.210

 

Ciudad Juárez (Chih)

1.313.338

 

Torreón (Coah-Dgo)

1.210.890

 

San Luis Potosí (SLP)

1.075.000

 

Fuente: INEGI

     

El Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (INEGI), el Consejo Nacional de Población (CONAPO) y la Secretaría de Desarrollo Social han establecido en el año 2004 la nueva delimitación de las zonas metropolitanas de México. Estas tres instancias definen a una zona metropolitana como "el conjunto de dos o más municipios donde se localiza una ciudad de 50.000 o más habitantes, cuya área urbana, funciones y actividades rebasan el límite del municipio que originalmente la contenía, incorporando como parte de sí misma o de su área de influencia directa a municipios vecinos, predominantemente urbanos, con los que mantiene un alto grado de integración socioeconómica". En otras palabras, se extiende el concepto tradicional de zona metropolitana sólo vista en un aspecto espacial, a uno que agrega el aspecto de interdependencia económica entre municipios.

Basados en varios procedimientos estadísticos y tomando como base el Censo 2000, se obtuvo un total de 55 zonas metropolitanas, que en su conjunto tienen un total aproximado de 51,5 millones de habitantes, representando el 52,8% de la población total de la nación.


Municipios y delegaciones más poblados

Si se consideran los municipios como entidades aisladas y sin relación con las zonas metropolitanas, encontraremos que el municipio más poblado del país es Ecatepec de Morelos, con más de 1.640.000 habitantes; seguido por el municipio de Guadalajara (Jalisco), con 1.600.940. Puebla de Zaragoza, en Puebla, tiene más de 1.400.000 habitantes, cifra muy similar a la del municipio de Juárez, en Chihuahua. Iztapalapa, delegación política del Distrito Federal, sobrepasa al más poblado de los municipios por más de doscientos mil habitantes. En el polo opuesto se encuentran varios municipios del estado de Oaxaca, cuyas poblaciones no rebasan el millar de personas.


Grupos étnicos

 

Principales grupos indígenas de México

 

Grupo

Población

 

Náhuatl

2.445.969

 

Maya

1.475.575

 

Zapoteco

777.253

 

Mixteco

726.601

 

Otomí

646.875

 

Totonaca

411.266

 

Tzotzil

406.962

 

Tzeltal

384.074

 

Mazahua

326.660

 

Mazateco

305.836

 

Fuente: CDI (2000)

     

El INEGI es el instituto encargado de realizar los censos de población en México. Sin embargo, entre sus encuestas no se dispone de mecanismos que permitan contabilizar con exactitud la magnitud de los grupos étnicos que habitan en su territorio.

La política predominante del primer siglo de vida independiente de México era sumamente racista. Tras el triunfo de la Revolución, varios pensadores consideraron que México era una nación mestiza, y entonces las baterías se dirigieron a asimilar a los indígenas a la cultura nacional. Las consecuencias fueron la reducción en términos absolutos y relativos de las personas que hablaban lenguas indígenas.

Éste es el único criterio que se ha empleado para determinar la cantidad de indígenas en el país. Sin embargo, ha sido criticado, puesto que la identidad étnica no está dada sólo por la identidad lingüística. Como señalaba Guillermo Bonfil Batalla en México profundo, muchos de los que son considerados mestizos quizás sean amerindios despojados de su identidad étnica (lengua, religión, creencias y costumbres) e incorporados a la cultura nacional mayoritaria; finalmente, en un país con tal mezcolanza es demasiado complejo meramente determinar el verdadero origen étnico y racial de los individuos.

Por ello, las cifras ofrecidas por el Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Informática (INEGI) y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (anteriormente el Instituto Nacional Indigenista, INI) son divergentes. Para el primero, la población indígena es de alrededor de 6% del total, en tanto que para la segunda, la proporción oscila entre 10 y 14%. En la página Web de la CDI la cifra ofrecida por la institución es de 10.220.862 indígenas en el país en el año 2000, lo que constituiría cerca del 11% de la población mexicana. Los criterios empleados por la CDI para su cálculo incluyen, además del lingüístico, el lugar de origen, la identidad étnica de uno o ambos padres, la asunción individual de la identidad indígena, entre otros.

La CDI reconoce 65 grupos étnicos, además del mestizo, distinguidos entre sí sobre la base del criterio lingüístico. Los más grandes son el náhuatl, el maya, el zapoteco, el mixteco, el otomí y el purépecha. Todos ellos son descendientes de los antiguos pueblos mesoamericanos. Los grupos más pequeños son el kiliwa, asentado en el norte de Baja California y el lacandón de Chiapas, con apenas unas decenas de integrantes.


Religiones
 

Religiones en México

 

Religión

Creyentes

 

Católica

74.612.373

 

Protestantes y evangélicas

4,408,159

 

Históricas

599.875

 

Pentecostales

1.373.383

 

La Luz del Mundo

69.254

 

Otras

2.365.647

 

Bíblicas no evangélicas

1,751,910

 

Adventistas

488.945

 

Mormones

205.229

 

Testigos de Jehová

1.057.736

 

Judaísmo

45.260

 

Sin religión

2.982.929

 

No especificada

732.630

 

Sólo contempla la población mayor de cinco años, que en el año 2000 sumaba 84.794.454
Fuente: INEGI (2000)

     

A pesar de que es el segundo país con más católicos del mundo, el Estado mexicano es oficialmente laico. La separación entre las instituciones religiosas y la administración política de la nación quedó consagrada en la Constitución de 1857, y fue ratificada en la constitución vigente. La constitución de 1824 declaraba que la religión oficial de la República sería la católica, y Morelos señalaba que no debería haber tolerancia para ninguna otra. A partir de la segunda mitad del siglo XX, inició un proceso de introducción de credos diferentes al católico.

La década de 1920 fue marcada por un conflicto religioso conocido como la Guerra Cristera, en la cual muchos campesinos alentados por el clero se enfrentaron al gobierno revolucionario que había decidido poner en vigencia las leyes constitucionales de 1917. Entre las medidas contempladas por la Carta Magna estaban la supresión de las órdenes monásticas y la cancelación de todo culto religioso. La guerra concluyó con un acuerdo entre las partes en conflicto (Iglesia Católica y Estado), por medio del cual se definieron los respectivos campos de acción. Hasta la mitad de la década de 1990, la constitución mexicana no reconocía la existencia de ninguna agrupación religiosa. En 1993 fue promulgada una ley mediante la cual, el estado les concedía personalidad jurídica como Asociaciones religiosas. Este hecho permitió el restablecimiento de relaciones diplomáticas con el Vaticano, al cual, el Estado mexicano no reconocía como entidad política.

El 26 de enero de 2007 el Papa Benedicto XVI erigió la diócesis de Ensenada con el presbítero Sigifredo Noriega Barceló como primer obispo, dividiéndose el país actualmente en 84 circunscripciones eclesiásticas.

Según las cifras del INEGI, la mayor parte de los mexicanos se declara católica (aproximadamente un 87%). La segunda agrupación religiosa son los Testigos de Jehová, que suman más de 1 millón de adeptos, que convierten a la congregación mexicana de esa religión en la segunda a nivel mundial. En tercer lugar se encuentra la Iglesia de la Luz del Mundo, que tiene su centro en La Hermosa Provincia, una colonia de Guadalajara. Las denominaciones pentecostales tienen también una presencia importante, sobre todo en las ciudades de la frontera y las comunidades indígenas. De hecho, las iglesias pentecostales juntas suman más de 1.300.000 adeptos, que en números netos las colocan como el segundo credo religioso en México. Cambia la situación cuando se consideran las diferentes denominaciones pentecostales como entidades separadas.

La proporción de católicos es variable en diferentes ámbitos sociales. En las ciudades, suele ser más baja, aunque hay algunas regiones indígenas en donde los integrantes de credos protestantes alcanzan un porcentaje de 30%. Incluso, en algunas zonas de Chiapas, la comunidad de indígenas musulmanes suma unos 5.000 creyentes. La mayor diversidad religiosa se presenta en la zona norte del país, fronteriza con los Estados Unidos, y en el sureste, cuya población tiene un fuerte componente indígena. El centro, y especialmente la región del Bajío, es abrumadoramente católica. Por ejemplo, el 95% de los hidrocálidos originarios de Aguascalientes, se declara católico, igual que poco más del 90% de la población de Jalisco y Guanajuato. También es importante el número de personas que no profesan ninguna religión. Suman más de 2 millones del total de 84 millones de personas mayores de 5 años (cerca del 3% del universo contemplado en los tabulados del INEGI).

En ciertas regiones, la profesión de un credo diferente del católico es vista como una amenaza para la unidad comunitaria. Se argumenta que la religión católica forma parte de la identidad étnica, y que los protestantes no están dispuestos a participar de los usos y costumbres tradicionales (el tequio o trabajo comunitario, la participación en las fiestas patronales y cuestiones similares). La negativa de los protestantes se debe a que sus creencias religiosas no les permiten participar en el culto a las imágenes. En los casos extremos, la tensión entre católicos y protestantes ha dado lugar a la expulsión de los protestantes en varios pueblos. Los casos más conocidos son los de San Juan Chamula, en Chiapas, y San Nicolás, en Ixmiquilpan, Hidalgo.

Un argumento similar fue presentado por un comité de antropólogos para solicitar al gobierno de la República la expulsión del Instituto Lingüístico de Verano (ILV), en el año 1979, al cual se acusó de promover la división de los pueblos indígenas al traducir la Biblia a los idiomas vernáculos y evangelizar en un credo protestante que amenazaba la integridad de las culturas populares. El gobierno mexicano prestó atención al llamamiento de los antropólogos y canceló el convenio que tenía celebrado con el ILV. Los conflictos también se han dado en otros ámbitos de la vida social. Por ejemplo, dado que los Testigos de Jehová tienen prohibida la rendición de honores a los símbolos patrios (algo que en las escuelas públicas de México se realiza cada lunes), los niños que han sido educados en esa religión eran expulsados de las escuelas públicas. Este tipo de problemas sólo se resuelven con la intervención de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y no siempre con resultados favorables para los niños.

Más allá de las iglesias y denominaciones religiosas, persiste en México un fenómeno que algunos antropólogos y sociólogos llaman Religión Popular, esto es, la religión tal y como la practica y entiende el pueblo. En México, el componente principal es la religión católica, a la que se han adherido elementos de otras creencias, ya de origen prehispánico, africano o asiático. En general, la religiosidad popular es vista con malos ojos por las religiones estructuradas. Uno de los casos más ejemplares de la religiosidad popular es el culto a la Santa Muerte. La jerarquía católica se empeña en calificarla como culto satánico. Sin embargo, la mayor parte de las personas que profesan este culto se declaran a sí mismos como creyentes católicos, y consideran que no hay ninguna contradicción entre los homenajes que brindan a la Niña Blanca y la adoración a Dios. Otros ejemplos son las representaciones de la Pasión de Cristo y la celebración del Día de Muertos, que se realizan en el marco del imaginario cristiano católico, pero bajo una reinterpretación muy particular de sus protagonistas.


Educación

México ha logrado magros avances en educación pública en las últimas dos décadas. En 2005 el analfabetismo llegaba al 9.2%, y la media de años de formación alcanzaba los 8,2 por adulto. La educación pública primaria y secundaria (9 años de educación) es gratuita y obligatoria. Durante el sexenio de Vicente Fox se destinaron menos recursos a la educación pública.

Uno de los mayores logros en la educación pública mexicana es la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito, llegando hoy en día a cada uno de los alumnos de formación primaria por texto elaborados por la CONALITEG y de la formación secundaria con textos de empresas editoriales que son licitados. Hoy en día existen textos en diferentes lenguas indígenas así como llegar a niños con discapacidad visual.

La educación indígena también ha estado presente en México. Aunque ya existían programas de educación primaria bilingüe desde los años 1960 para las comunidades indígenas, después de una reforma constitucional a mediados de los noventa, estos programas van a tener un nuevo impulso.

México fue el primer país en establecer, en los años setenta, un sistema de educación secundaria vía satelital, destinado a los pequeños pueblos y las comunidades indígenas de difícil acceso. En el 2005, este sistema contaba ya con 30.000 escuelas conectadas, 3 millones de estudiantes y 300.000 maestros, que reciben material educativo pre-grabado transmitido vía satelital a través de la empresa "Edu-Sat" por medio de teleconferencias y videoconferencias. Las escuelas que utilizan este sistema son conocidas como telesecundarias en México. La programación educativa satelital mexicana también está siendo retransmitida a algunos países de Centroamérica y a algunas regiones de Colombia, y está siendo utilizada en los estados del sur de los Estados Unidos como método de enseñanza bilingüe.

La educación profesional en México se divide en el grado del desarrollo del conocimiento (Universidad o Institución) y por el carácter de las aportaciones (pública o privada).

La institución de educación superior más importante en México es la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la universidad más extensa de Latinoamérica.


Idiomas

 

Principales lenguas de México

  Lengua Hablantes
 

Náhuatl

1.659.029

 

Maya

892.723

 

Mixteco (Tu'un sávi)

510.801

 

Zapoteco (Binizaa)

505.992

 

Tzotzil (Batsil k'op)

356.349

 

Tzeltal (K'op o winik atel)

336.448

 

Otomí (Hñä hñü)

327.319

 

Totonaca (Tachihuiin)

271.847

 

Mazateco
(Ha shuta enima)

246.198

 

Huasteco (Téenek)

173.233

 

No incluye al español, hablado por 97% de la población

Fuente: CDI (2000)

     

Lenguas nacionales
La Ley General de los Derechos Lingüísticos concede el estatuto de lenguas nacionales al español y a las lenguas indígenas nativas del territorio, así como a aquellas de otros pueblos indoamericanos que se hayan establecido en el territorio nacional. El español -como la abrumadora mayoría de los mexicanos llaman a su propio idioma, independientemente de cómo se denomine en otros países- es la lengua dominante en asuntos oficiales, aunque no existe una declaratoria legal expresa que lo haga lengua oficial del país. Este idioma es hablado por casi todos los mexicanos, si bien con las características de pronunciación y vocabulario que le son propios.

Un 7% de la población habla una lengua indígena. El gobierno reconoce oficialmente 65 lenguas indígenas (agrupando los dialectos similares que para otros lingüistas deberían ser considerados como lenguas diferentes). Entre las lenguas indígenas, las que cuentan con el mayor número de hablantes son el náhuatl y el maya yucateco; juntas, suman más de 2 millones de personas. El caso opuesto es el del maya lacandón, cuyo número de hablantes no llega a los 100. El gobierno federal promueve y ya ha establecido sistemas de educación bilingüe en las comunidades indígenas y rurales, y un porcentaje considerable de la población indígena es bilingüe.


Lenguas extranjeras

Debido a la cercanía con EE.UU., la presencia del inglés es constante, especialmente en los centros urbanos, en la música y en el cine; además es muy común en el ambiente de negocios por las actividades económicas que México tiene con el resto del mundo.

De las lenguas llevadas a México por los inmigrantes europeos no españoles, llama la atención el caso del véneto, hablado en Chipilo, ciudad poblana fundada en 1882 por inmigrantes italianos. Hoy en día, casi todos los residentes de la ciudad utilizan el véneto en sus actividades cotidianas. El véneto también se escucha en Veracruz, en Huatusco y Colonia Manuel González.

Otro caso similar es el del Plautdietsch (o Plattdeutsch, o simplemente Platt), un dialecto bajo sajón (o “bajo alemán”) que se habla en las comunidades menonitas en los estados de Chihuahua y Durango.

El francés también se escucha en el estado de Veracruz, con una colonización francesa en este estado, particularmente en los poblados de Jicaltepec, Perote, San Rafael y Mentidero. También existe una colonia de barcelonettes en la Ciudad de México y en Puebla. Otro caso es el alemán en la zona del Soconusco, Chiapas, donde se instalaron colonias alemanas y el la capital del estado de Puebla ya que la armadora Volkswagen se encuentra ahí.

Salvo el español, ninguna otra lengua europea es considerada lengua nacional, aún si su número de hablantes fuera mayor al de alguna lengua indígena. Por lo tanto, no se contemplan en asuntos como la educación pública, ni en la impartición de justicia.
 

Cultura

Bailarines del jarabe tapatío

La construcción de la cultura mexicana es el resultado de un proceso histórico que implica relaciones de poder, intercambios pacíficos, asimilaciones de elementos culturales exógenos y reinterpretaciones de los elementos culturales preexistentes. Como es el caso de todos los países latinoamericanos, cuando México se liberó del dominio español, sus habitantes carecían de lo que se da en llamar identidad nacional. Quizá lo único que la mayor parte de los mexicanos compartían al momento de la independencia era el haber nacido en un territorio que pretendía ser un Estado, y la religión católica. Fuera de eso, los vínculos interregionales eran escasos y las identidades comunitarias y étnicas estaban muy arraigadas.

Asociados al triunfo de Revolución, aparecen nuevas maneras de concebir la identidad nacional. Uno de los pensadores clave en esta nueva etapa de la reflexión sobre lo mexicano es José Vasconcelos. Para este abogado, México era una suerte de "crisol" en el que confluían todas las razas. A la construcción de la cultura y de la historia del país habían contribuido lo mismo los europeos que los indígenas, los africanos que los asiáticos. Por lo tanto, los mexicanos por definición eran (y son) mestizos, tanto biológica como culturalmente. Vasconcelos llamaba raza cósmica a la mestiza, aquella en que confluiría lo mejor de todos los pueblos del orbe. Si se tiene en cuenta que por aquella época afloraban en otras partes del mundo los movimientos de la pureza étnica, el pensamiento de Vasconcelos no era sumamente revolucionario, ya que también era antisemita. Su influencia se hizo sentir inmediatamente en todo el país a través de la labor de la Secretaría de Educación Pública. Desde 1920 hasta 1940, la educación en México fue empleada como uno de los mecanismos por los cuales se difundió la tesis del México mestizo.

Barriles de añejamiento para Tequila reposado

La escuela se dio a la labor de construir un pasado compartido, que se reforzaba por los medios de comunicación. En especial, el cine contribuyó a la formación de ciertos estereotipos de lo mexicano, que fueron sumamente criticados en años posteriores. En este proceso de no más de tres décadas, la identidad mexicana era la del charro y la china poblana. Jalisco se convirtió por antonomasia en México, y su mariachi y jarabe tapatío, en música y baile nacional. El mole y el tequila fueron elevados a la categoría de platillo y bebida nacionales. Se creó lo que Taibo (1996) llama el santoral laico, en el cual estaban incluidos ciertos personajes de la historia como héroes, y otros tantos como villanos (Cuauhtémoc v. Cortés, Hidalgo v. Iturbide, Juárez v. Maximiliano...). El papel del Instituto Nacional de Antropología e Historia (I.N.A.H.) también fue importante: a éste correspondió el rescate del pasado de las grandes culturas prehispánicas, que el discurso oficial mexicano reclama como propio.

La selección de éstos y otros elementos culturales se hizo en detrimento de las culturas regionales. No fue sino hasta la década de 1990 que empezaron a cobrar fuerza los movimientos culturales de ciertas regiones del país, como es el caso de la Huasteca, el auge de la música jarocha, la emergencia de las literaturas indígenas. Esto llevó a elevar a rango constitucional la declaración de México como un país multicultural y multiétnico. La identificación de lo mexicano con los estereotipos enlistados arriba ha venido cediendo terreno. Ahora se argumenta que no hay una sola identidad nacional, sino varias, y que son pocos los símbolos que la identifican y establecen una comunidad entre las muchas expresiones de la mexicanidad. Lo que no ha desaparecido es el patriarcado que se traduce en machismo y sufren especialmente las mujeres mexicanas. A fines del siglo XX e inicios del XXI la formas más terribles de este machismo en el caso de las cientos de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, y en el acoso que recibió la periodista Lidia Cacho por parte de políticos y empresarios por una investigación sobre abuso sexual a menores, que publicaría en un libro, Los Demonios del Edén.


Música popular y folclórica

La música mexicana es el resultado de diversas influencias. Se sabe muy poco de la música prehispánica, aunque son abundantes los grupos que reivindican esa tradición a lo largo de todo el país. Quizá la danza del Venado, de los indios yaquis de Sonora y mayos de Sonora y Sinaloa, sea uno de los pocos testimonios de la música prehispánica que han persistido hasta nuestros días, tanto en su instrumentación como en la lírica. Sin embargo, es posible señalar que los pueblos precolombinos desconocían los instrumentos de cuerda, y que su música era más rítmica que melódica. Entre los instrumentos que utilizaban está el teponaztle y el huéhuetl, dos tipos de tambores de madera; las ocarinas y flautas de barro o carrizo, raspadores de hueso o de madera, y cascabeles. Tras la llegada de los españoles, los indígenas aprendieron de los misioneros la música europea. Muchas de las danzas de Conquista que se practican en las comunidades indígenas del país tienen origen en ese tiempo; igual que ciertos géneros asociados con el culto católico, como la danza de Matachines y el son de Concheros, entre otros. En Tabasco, en la ciudad de Tenosique, cada año se celebra el carnaval, que muchos dicen es el más raro del mundo. Este inicia con la danza del pocho.

Internacionalmente conocido es el conjunto del mariachi, asociado a las grandes figuras de la "canción mexicana" ranchera, que tuvo su período de florecimiento entre las décadas de 1940 a 1970. Procedente del occidente de México, específicamente de los estados de Nayarit, Colima y Jalisco, que se disputan su paternidad. El mariachi era originalmente un conjunto folclórico e indígena, y su indumentaria nada tenía que ver con la del charro (es decir, el traje de los ricos hacendados ganaderos). Interpretaban "sones de mariachi" hasta su llegada a la Ciudad de México, a principios del siglo XX donde se transformaron (y continúan haciéndolo) y comenzaron a tocar "canciones bravías", corridos y boleros adaptándolos a su estilo. Lucha Reyes fue una de la primeras figuras que grabó éxitos acompañada de mariachi. En la "Época de Oro" del cine mexicano, los mariachis se dieron a conocer al mundo con las películas de Jorge Negrete y Pedro Infante. Con Javier Solís se pone de moda el bolero acompañado de mariachi.

El son es una música en la cual se mezclan las influencias indígenas, españolas y africanas, incluso asiáticas en algunos casos. Se trata de un género con ritmo de 6/8, cuya instrumentación varía de región en región. Además de los ya señalados sones de mariachi, hay son jarocho, son huasteco (huapango), son abajeño y muchos más. Géneros de aparición más tardía son la jarana y la trova yucateca, que se cultivan en la península de Yucatán, y que recibieron influencia caribeña (especialmente del son cubano y el bambuco colombiano); y la chilena, originaria de los estados de Guerrero y Oaxaca, y que recibió la influencia de la cueca chilena y la marinera peruana.

El jarabe es una sucesión contínua de sones y danzas (algo así como una "suite" mexicana) el nombre viene del tiempo en el que los "boticarios" (farmacéuticos) elaboraban remedios combinando diversos elementos llamados "jarabes". Existen los jarabes Tapatío, Mixteco, del Valle, Tlaxcalteca, Michoacano, etc.

A principios del siglo XX y hasta fines de los años 30, con la influencia del romanticismo tardío, tuvo su auge la llamada "canción fina mexicana" (término no muy claro) muy en el gusto popular no obstante que era interpretada por cantantes líricos, como Pedro Vargas y Nicolás Urcelay. Algunos de los autores de este tipo de canciones más notables fueron Agustín Lara y María Grever influidos por el estilo de los compositores mexicanos e italianos de fines del siglo XIX.

El bolero, que llegó del Caribe a México través de Yucatán, se convirtió en uno de los géneros favoritos del público. Durante las décadas de 1940 a 1960, muchos tríos de guitarras y voces armonizadas, como Los Panchos fueron célebres. Recientemente el bolero ha recobrado popularidad.


Música popular contemporánea

Llega la Música moderna en los 50´s y el movimiento del Rock and Roll en México y es cantado en castellano como parte del fenómeno musical mundial. El Rock mexicano se fue desarrollando por medio de la creciente Cultura urbana a finales de los años 60´s, que revoluciona el pensamiento y el baile en estilo libre de expresión. Eventos masivos y festivales nacen en los 70´s , como es el caso histórico del festival Avandaro a partir de ahí fueron censuradas y reprimidas las manifestaciones contemporáneas artísticas.

Como parte del Multiculturalismo global en los 80´s se manifiestan estilos, actitudes y Sonidos nuevos como el rock progresivo con fusión de instrumentos sinfónicos y étnicos, el heavy metal, el punk, el reggae, etc. Estos llegan a combinarse con sonidos mexicanos dando lugar a diversas manifestaciones musicales dentro de un mismo campo. En los 90´, Se unen países Latinoamericanos en el festival Vive Latino con sede en la capital.

En la entrada del siglo XXI y con la creación de la computadora doméstica de los 80´s, el sintetizador y diversos procesadores de audio análogo y digital, surge la música electrónica que ya tenía sus semillas en los ochentas y de esta han nacido nuevas artes sonoras, estilos inteligentes y una reubicación de la identidad musical tecnológica y humana. Transmitiéndose su arte por todo el ancho de la red WWW, con sellos discográficos Independientes, a su vez tocados por los Dj en los Antros, Festivales, Rave, etc. Dentro de este medio participan a su vez las Artes visuales y el multimedia hecho por los Vj, continúan los Experimentos fenomenales de la Música.

El mariachi en su forma más comercial, se ha modificado para dar lugar a arreglos (mariachi light) y ejecutar canciones más parecidas a una balada que a un son o una canción ranchera. Sus intérpretes son producto de las grandes empresas de Televisión.

La música de Banda sinaloense ha transformado la tradicional "banda de pueblo" (de metales y alientos) en un fenómeno mediático y comercial, también urbano debido a la incesante migración de campesinos a las grandes ciudades. Junto con la "Banda Sinaloense", el género más difundido por algunos musicólogos representa la asimilación al sur del Estados Unidos a su vez "chicanizado"y tiene una enorme aceptación en todo el país. Consiste en una combinación de la música norteña con el "country", la balada de los años 70, el y la cumbia. Surge durante los años 90 con "grupos" de ejecutantes con rasgos mexicanos y ataviados como vaqueros estadounidenses y han ido sustituyendo los instrumentos norteños: tololoche, redoba y acordeón por el bajo eléctrico, batería y sintetizador.


Música docta

Compositores: Julián Carrillo, Juventino Rosas, Felipe Villanueva, Ricardo Castro, Silvestre Revueltas, Manuel M. Ponce, Carlos Chávez, Gloria Tapia, Mario Lavista


Literatura

La literatura en México se puede dividir en grandes periodos de acuerdo con la historia del país:

  • Literatura prehispánica mexicana

  • Literatura colonial mexicana

  • Literatura neoclásica mexicana

  • Literatura romántica mexicana

  • Literatura modernista mexicana

  • Literatura contemporánea mexicana

Las letras mexicanas presumen de grandes escritores de esa nacionalidad y otros extranjeros que, por razones distintas, han escrito y editado sus obras en México, acaso por la peculiar generosidad de este país con los migrantes. Así, los mexicanos Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Octavio Paz y José Emilio Pacheco han sido algunos de los mejores exponentes del siglo XX. Junto a ellos el escritor y cineasta español Luis Buñuel, el narrador argentino Daniel Herrendorf y la novelista francesa Marguerite Duras, quienes, en diversos momentos de sus vidas, han vivido y editado en español para editoriales mexicanas; del mismo modo en que, en el ámbito político, el teórico del marxismo León Trotsky vivió en Ciudad de México y editó su última obra. Muchos de los grandes autores de México han visto su obra editada por el Fondo de Cultura Económica.


Gastronomía

Aunque la dieta indígena fue anterior, el origen de la actual cocina mexicana se establece durante la colonización española. Por ello, la mayor parte de sus ingredientes son de origen indígena y español. De origen indígena es el maíz, el chile (conocido en casi todo el mundo hispano parlante como ají), los frijoles, calabazas, aguacates, camote, jitomates, cacao, el guajolote y muchas frutas y condimentos más que sería ocioso intentar enumerar aquí. De igual manera, algunas técnicas de cocina que se emplean en la actualidad son herencia de los pueblos prehispánicos, como la nixtamalización del maíz, el cocimiento de alimentos en hornos a ras de tierra, la molienda en molcajete y metate. Con los españoles llegaron las carnes de puerco, res y pollo; la pimienta, el azúcar, la leche y todos sus derivados, el trigo y el arroz, los cítricos y otra constelación de ingredientes que forman parte de la dieta cotidiana de los mexicanos.

Tamales. La variedad de tamales en México es amplísima, se hacen en hojas de maíz, de plátano o de papatla (achira)

De ese encuentro de dos tradiciones culinarias con milenios de antigüedad, nacieron el pozole, el mole, la barbacoa y los tamales en sus formas actuales, el chocolate, una variada gama de panes, los tacos, y el amplio repertorio de antojitos mexicanos. Nacieron bebidas mestizas como el atole, el champurrado, el chocolate con leche y las aguas frescas; postres como el acitrón (biznaga) y toda la gama de dulces cristalizados, el rompope, la cajeta, la jericaya y el amplio repertorio de delicias creadas en los conventos de monjas en todas partes del país.

Algunas bebidas mexicanas han rebasado sus fronteras y se consumen cotidianamente en América Central, Estados Unidos, Canadá, España y Filipinas; tal es el caso del agua de jamaica, la horchata, el agua de raíz, las margaritas y el propio tequila.

La historia del país y sus vínculos con otros pueblos permitieron la incorporación de otras cocinas a la cocina mexicana. La Nao de China, que en realidad era un galeón de Manila, trajo del oriente una gama de variadas especias y sobre todo, el arroz. Un buen mole poblano es impensable sin arroz a la mexicana. La cocina árabe llegó a México indirectamente por medio de los españoles conquistadores. También la relación con los países latinoamericanos dejó su impronta en la cocina popular, quizá los casos más conocidos son los ceviches y los moros con cristianos deudores de la gastronomía cubana, que han sido asimilados y reelaborados con ingredientes propios de México.

Las invasiones dejaron su huella en toda la cultura mexicana, y la cocina no es la excepción. El gusto por la carne de res molida llegó con el ejército belga de Carlota. El pan de caja fue, según la leyenda, un invento de las tropas estadounidenses que vinieron a México en 1847. La llegada de inmigrantes de otras latitudes en todo el siglo XIX y XX también participó en la construcción de la gastronomía mexicana. Como ejemplo, los quesos italianos y la polenta que hoy se fabrican en Chipilo, Puebla; o los franceses de Orizaba al igual que su pan y los alemanes (menonitas) de Chihuahua. Los mineros ingleses de México sentaron las bases del paste, un hojaldre que hoy se rellena lo mismo de queso y papas que de mole verde de pepitas de calabaza.

Las tortas son unos emparedados elaborados con pan llamado telera y, al igual que los tacos, diversos alimentos tales como jamón con queso, carne al pastor, cochinita pibil, carne de pollo. Se dice que se originaron durante la Guerra de Reforma cuando se necesitaba encontrar una forma de distribuir alimentos entre las tropas mexicanas.

En el año 2005, México presentó la candidatura de su gastronomía para que fuera declarada como parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Era la primera vez que un país ha presentado su tradición gastronómica para tal efecto. Sin embargo, el resultado fue negativo, pues, según el fallo, el comité no puso el énfasis adecuado en la importancia del maíz en la cocina mexicana.


Valor económico de la cultura mexicana

Según un estudio ("¿Cuánto vale la cultura?") realizado por el economista Ernesto Piedras, las industrias culturales generan el 6,7 por ciento del producto interno bruto de México. El estudio fue presentado en 2004 y fue publicado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Las industrias culturales son identificadas para México como un sector que representa un motor de crecimiento y desarrollo económicos, superado sólo por los sectores de la maquila, el petróleo y el turismo. En términos de generación de empleo, su participación en Población Económicamente Activa alcanza 3,6%. Análogamente, el cálculo para este sector reporta en términos del comercio exterior una balanza comercial de superávit y en constante crecimiento.

México cuenta con tres Premios Nobel:

  • Literatura: Octavio Paz.

  • Química: Mario Molina.

  • Paz: Alfonso García Robles.

Patrimonio cultural de México

Zonas arqueológicas
En México, según información del Instituto Nacional de Antropología e Historia (I.N.A.H.), a diciembre de 2005 se tenían registrados 37.266 sitios arqueológicos en México. Los sitios arqueológicos son aquellos donde han sido encontradas evidencias de ocupación humana anterior, y no necesariamente corresponden a sitios prehispánicos, aunque la mayor parte lo sean. Por ejemplo, en Monterrey, Nuevo León, existe un museo sobre arqueología industrial. En la ciudad de México, los arqueólogos han rescatado restos materiales de un convento colonial que se localizó en el mismo sitio donde está actualmente el Palacio de Bellas Artes. Como se ha dicho, existen numerosos sitios pertenecientes a los pueblos prehispánicos, miles de ellos, aunque no todos están abiertos al público. La zona que concentra la mayor parte de estos sitios es el área maya, seguida por el Centro de México y los valles de Oaxaca.


Monumentos históricos
La ley mexicana considera monumentos históricos aquellos construidos entre los siglos XVI y XIX, es decir, desde la llegada de los españoles hasta el siglo anterior. Tanto las zonas arqueológicas como los monumentos históricos son considerados como patrimonio de la nación mexicana, y son custodiados por el I.N.A.H. y el Instituto Nacional de Bellas Artes (I.N.B.A.). Forman parte del complejo de monumentos históricos los núcleos originales de varias poblaciones importantes del país, como Santiago de Querétaro, ciudad de México, Puebla de Zaragoza, Oaxaca de Juárez y Campeche, todas ellas reconocidas además como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Además de estos grandes aglomerados, existen numerosas construcciones dispersas por todo el país que forman parte del catálogo del I.N.A.H.

 

México en la lista del Patrimonio de la Humanidad

Nombre Proclamación Tipo

Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca y zona arqueológica de Monte Albán

1987 Cultural

Ciudad prehispánica de Teotihuacan

1987 Cultural

Centro Histórico de la Ciudad de México y chinampas de Xochimilco

1987 Cultural

Ciudad prehispánica y Parque Nacional de Palenque

1987 Cultural

Reserva de la Biósfera de Sian Ka'an

1987 Natural

Centro Histórico de la Heroica Puebla de Zaragoza

1987 Cultural

Centro Histórico de Guanajuato y sus minas adyacentes

1988 Cultural

Ciudad prehispánica de Chichén Itzá

1988 Cultural

Centro Histórico de Morelia

1991 Cultural

Ciudad Prehispánica de El Tajín

1992 Cultural

Pinturas rupestres de la Sierra de San Francisco

1993 Cultural

Centro Histórico de la ciudad de Zacatecas

1993 Cultural

Santuario de ballenas de El Vizcaíno

1993 Natural

Primeros monasterios del siglo XVI en las faldas del Popocatépetl

1994 Cultural

Ciudad prehispánica de Uxmal

1996 Cultural

Zona de monumentos históricos de la ciudad de Querétaro

1996 Cultural

Hospicio Cabañas de Guadalajara

1997 Cultural

Zona arqueológica de Paquimé

1998 Cultural

Zona de monumentos históricos de Tlacotalpan

1998 Cultural

Zona de monumentos arqueológicos de Xochicalco

1999 Cultural

Ciudad histórica y fortificada de Campeche

1999 Cultural

Antigua ciudad maya de Calakmul

2002 Cultural

Misiones franciscanas de la Sierra Gorda de Querétaro

2003 Cultural

Festividades indígenas del culto a los muertos

2003 Oral e intangible

Casa-taller de Luis Barragán

2004 Cultural

Islas y áreas protegidas del golfo de California

2005 Natural

Paisaje Agavero y Antiguas Instalaciones Industriales de Tequila Jalisco

2006 Natural

Instalaciones de Ciudad Universitaria de la UNAM, en la ciudad de México

2007 Cultural