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Cuba reparte a ministerios el gasto en divisas para aligerar la centralización


2009-07-20

La Jornada un empresario extranjero radicado en esta capital y que pidió el anonimato.

Gerardo Arreola, La Jornada

La Habana, . El presidente cubano Raúl Castro avanzó un paso más en el alivio del control centralizado sobre el gasto en divisas, al entregar su manejo a los ministerios a partir de julio; sin embargo, surgió al mismo tiempo un agujero negro de cientos de millones de dólares de cuentas sin pagar acumuladas en los últimos siete meses, que mantiene en estado de crispación a la mayoría de las empresas extranjeras que negocian con Cuba, de acuerdo con fuentes del circuito de negocios en La Habana.

"Hay una noticia buena, y dos muy malas", dijo a La Jornada un empresario extranjero radicado en esta capital y que pidió el anonimato. "Habrá más eficiencia en la contratación ahora que el gobierno controla su presupuesto de compras en moneda dura. Pero al mismo tiempo acaba de aparecer un agujero negro que no sabemos cómo vamos a resolver y además se está socavando la confianza en los bancos".

Los medios empresariales consideran que la decisión de dispersar en el gabinete el manejo del presupuesto de importaciones es más política que económica o financiera.

En marzo pasado surgieron las primeras señales de que había desaparecido el Comité de Aprobación de Divisas (CAD), una especie de super caja nacional, bajo el mando del Banco Central de Cuba (BCC), que desde febrero de 2005 revisaba todos los movimientos de las entidades cubanas en moneda dura y en pesos convertibles (CUC, uno por 1.08 dólares), y que decidía qué pagos se realizaban, en qué orden y en qué fecha.

El CAD fue la contraparte de la cuenta única, creada en enero de 2005 y que a su vez es una suerte de super tesorería también controlada por el BCC, a la que van a parar todos los recursos en divisas que capta el Estado cubano por los más diversos conceptos fiscales o mercantiles, dentro y fuera del país.

Las empresas cubanas o mixtas todavía pueden realizar a su discreción las operaciones menores a 10 mil dólares y al parecer se mantiene la cuenta única.

No hay información pública sobre las nuevas reglas, pero los importadores cubanos están diciendo a sus proveedores extranjeros que ahora los ministerios y sus empresas harán sus compras mayores a 10 mil dólares con un presupuesto bajo su control.

Aunque la fórmula no elimina la centralización de pagos, entre las empresas extranjeras se ha visto como un paso positivo, al acercar la toma de decisiones a la operación.

"A veces un hotel tenía que esperar meses para que le aprobaran el arreglo del aire acondicionado o la compra de vinos, mientras tanto el servicio se resentía o cuando salía la autorización los precios habían cambiado", explicó un ejecutivo.

En contraparte ha surgido un conflicto con las cuentas bancarias empresariales que han estado congeladas durante unos siete meses, desde diciembre de 2008 hasta junio pasado.

Ahí se depositaron los pagos que hicieron en ese lapso las empresas importadoras a sus clientes extranjeros, quienes, sin embargo, no han podido remitir sus propios fondos a sus casas matrices o proveedores y ni siquiera pueden retirar efectivo desde abril pasado, por lo que sus saldos bancarios se han convertido en papeles sin valor real.

El Banco Financiero Internacional (BFI) y el Banco Metropolitano (BM), donde se concentran casi todas esas cuentas, han aceptado las órdenes de transferencia de fondos al exterior, pero no las han ejecutado, lo que ha disparado las tensiones entre el círculo de empresarios que trabaja con la isla.

El conflicto ahora es que no queda claro cómo se puede restituir el valor de ese agujero negro, que según algunos cálculos puede valer unos mil millones de dólares, puesto que el nuevo sistema de pagos sólo se aplica a las operaciones que se contraten a partir de julio.

Esta crisis en el sector bancario no la vivió Cuba siquiera en los peores momentos de la década pasada, tras la caída de la Unión Soviética. Sólo algunas empresas, excepcionalmente, han logrado la repatriación de sus fondos en forma total o parcial, pero la mayoría se mantiene en la incertidumbre, sin que haya, por ahora, ninguna explicación oficial.


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