Raúl Martiarena Ruiz, El Periódico de México
Eran las 8:45 horas del 11 de septiembre de 2000, cuando dos aeronaves fueron utilizadas como proyectiles para derribar el símbolo financiero de Nueva York y del mundo: las Torres Gemelas. Un grupo de terroristas utilizó dos aviones de bandera estadounidense para desestabilizar política y económicamente el orbe. Sólo bastaron dos aeronaves para poner en crisis la industria aérea mundial, la peor de su historia.
Fueron días, meses y años aciagos los que tuvieron que pasar para que la aviación mundial volviera a levantar el vuelo. En el camino, algunas empresas tuvieron que desaparecer, otras adelgazaron su estructura para poder sortear la turbulencia que se vivía. Otras tantas tuvieron que acogerse al capítulo 11 para ser rescatadas por sus gobiernos inyectándoles dinero a fin de sobreponerse a la peor de sus crisis. Cambió el modelo de negocio.
Nueve años después de aquellos atentados terroristas que cambiaron la industria aérea, en México un solo hombre bastó para acabar con una de las empresas de aviación más antiguas del mundo y la de mayor influencia en América Latina: Mexicana de Aviación.
Su perfil empresarial permitía suponer que en sus manos, Mexicana de Aviación estaría por las nubes. Su experiencia como empresario hotelero garantizaba la sinergia con la aviación, no se trataba de un terrorista que pusieran en riesgo la seguridad de miles de pasajeros que viajaban frecuentemente por esa aerolínea. Se hablaba de un empresario exitoso descendiente de los Azcárraga Vidaurreta, el tercer Gastón de la dinastía, el dueño de Grupo Posadas: Gastón Azcárraga Andrade.
Mexicana y sus planes de expansión
Dos años antes de su venta realizada en 2005, Grupo Mexicana, administrada por el conglomerado Cintra, entregó a su entonces Consejo de Administración un plan de negocios para posicionar a la aerolínea como un a de las principales empresas de América y la de un fuerte liderazgo en el mercado internacional.
El documento con fecha de 28 de marzo de 2003, del cual El Periódico de México posé un ejemplar, refiere en sus objetivos corporativos 2003-2007 que a fin de posicionar a Grupo Mexicana como la empresa líder en el transporte aéreo de pasajeros “debemos asegurar la rentabilidad, viabilidad y el crecimiento de la empresa en el largo plazo, para ello se cuenta con un Plan de Negocios 2003-2007”.
Entre sus objetivos destaca el fortalecimiento del mercado doméstico, mantener el liderazgo en el mercado internacional, consolidar una estructura de gasto y de capital acorde a la capacidad de generación operativa de la empresa, continuar con la optimización en la utilización de los recursos e invertir en proyectos dirigidos a incrementar la productividad.
Dentro de sus fortalezas reconocía el compromiso del personal, el liderazgo de la aerolínea en México y Estado Unidos, el eficiente canal directo de distribución y su excelente posicionamiento en el mercado internacional.
En el apartado de de Oportunidades para el Grupo estimaba que Mexicana de Aviación buscaría mantener la participación del mercado sin sacrificar la calidad del ingreso. “Esto significa crecer al mismo ritmo del mercado, el segmento de mercado principal a atender seguirá siendo el viajero de negocios”.
Los planes de Mexicana de Aviación iban en aumento. Para el mercado de Norteamérica la aerolínea contemplaba consolidar su liderazgo, con la aspiración de ampliar la cobertura de red para sobrevolar los principales hubs, aprovechando las ventajas de la flota, especialmente el Airbus 319.
El low cost, una alternativa para sobrevivir
Las tendencias del mercado aéreo emigraban hacia las empresas de bajo costo. Europa como la pionera y Estados Unidos como el principal mercado de pasajeros, crearon sus empresas de bajo costo para satisfacer las demandas de pasajeros que no estaban cubiertas por la aerolíneas troncales.
Mexicana no podía sustraerse de lo que ocurría en el mercado. Dentro del plan de negocios contempló que para el cuarto trimestre de 2003 estaría operando su aerolínea de bajo costo, “esta aerolínea proporcionará una ventaja competitiva y la posibilidad de mejorar nuestra participación en el mercado de forma rentable”, refiere el documento.
Para Bogar Balmori, analista independiente del sector, la crisis de mexicana agarró por sorpresa a muchos, ya que ni los atentados del 11 de septiembre pusieron en una situación tan vulnerable a una empresa con tanta historia como Mexicana de Aviación.
“La inexperiencia empresarial derivó en una fuerte crisis, donde los más afectados son siempre los usuarios y los empleados de las empresas de aviación”, comenta.
Lo cierto es que la crisis aérea que gravitaba posterior a los atentados terroristas el 11 de septiembre de 2001 ha pasado, sin embargo, los días, meses y años aciagos para Mexicana de Aviación están por venir.
Para Bogar Balmori queda la duda de si fue el mejor momento para que Cintra se haya deshecho de Mexicana de Aviación y de Aeroméxico. No obstante augura un posible rescate por parte del gobierno federal.
EEM