Por Christina Binkley, Dow Jones Newswires
Cuando descubrí la marca ecológica Viridis Luxe, lo que me atrajo no fue el patrocinio de actrices como Uma Thurman y Laura Dern, sino las texturas ricas y suaves, y los cortes cómodos de las prendas de bambú.
El bambú, de hecho, ha sido uno de los grandes triunfadores entre los nuevos textiles "verdes" que hay en las tiendas: telas supuestamente ecológicas hechas de materiales como la soya, el maíz, la leche, las algas y el plástico reciclado. El bambú aparece en la ropa vendida en tiendas por departamentos tan sofisticadas como Saks Fifth Avenue, así como en las sábanas vendidas en Target, un minorista de descuentos. Los diseñadores de marcas tan lujosas como Ermenegildo Zegna, Rag & Bone y Ralph Lauren tampoco lo pasan por alto. Dado que es tan suave, el bambú con frecuencia se compara con tejidos tan caros como la seda y la cachemira.
Al igual que el cáñamo, la planta de bambú crece rápido y sin la irrigación, pesticidas y fertilizantes usados para cultivar algodón. Se publicita con frecuencia como "biodegradable" y sus propiedades antimicrobianas se han usado para promocionar prendas deportivas hechas con la fibra. "La gente se está pasando del algodón al bambú", dice Aarti Doshi, gerente regional del distribuidor de tela de bambú Doshi Group, con sede en Mumbai, India.
Pero tras una investigación más a fondo, resulta que la tela de bambú es menos "verde" de lo que parece. El bambú usado para textiles tiene que ser muy manipulado antes de llegar a la tienda. Para crear la tela, se corta y luego se disuelve en solventes tóxicos, el mismo proceso con el que se recicla la madera para hacer viscosa o rayón. La tela de bambú técnicamente es rayón.
La Comisión Federal del Comercio de Estados Unidos (FTC) demandó a cuatro fabricantes de ropa de bambú en agosto por promesas falsas en su etiquetado, entre otras cosas. Las compañías usaban lenguaje como "natural" o "biodegradable" y "antimicrobiano". Pero la tela de bambú no es natural, dijo la comisión, ya que es un textil desarrollado por químicos.
El organismo dijo también que las propiedades biodegradables y antimicrobianas de la planta no sobreviven al proceso de fabricación. La FTC señaló que la tela de bambú "se hace usando químicos tóxicos en un proceso que causa polución".
Los cuatro casos de la FTC están cerca de ser resueltos sin sanciones, pero con la obligación de etiquetar la tela como viscosa o rayón y sin ninguna promesa de ser biodegradable o antimicrobiana, dijo Korin Ewing, un abogado de la FTC.
Bonnie Siefers, fundadora y diseñadora de Jonäno, una de las marcas demandadas por la comisión, dice que ahora está trabajando con telas más nuevas hechas de maíz y azúcares, que técnicamente producen algo similar al poliéster, pero sin derivados del petróleo.
Mientras, una búsqueda rápida en Internet muestra que cientos de fabricantes de ropa todavía publicitan las telas de bambú como "ecológicas".
Hala Bahmet, diseñadora de Viridis Luxe, dijo que empezó a añadir algodón a su ropa de bambú para mejorar su durabilidad y venderlas como prendas de "viscosa de bambú".
Bahmet espera que las preocupaciones de la FTC se traduzcan en una mejor investigación sobre el bambú, ya que usar este tipo de tela no conlleva redirigir una importante fuente de alimento, como por ejemplo el maíz, hacia la producción textil.
EEM