La amenazante aparición de escuadrones de la muerte en México se materializa con la actuación el presidente municipal de San Pedro (Nuevo León), Mauricio Fernández. Un rico empresario metido a política que en su mínima expresión recuerda al italiano Silvio Berlusconi, muy cercano al fascismo, y quien ha lanzado una campaña por hacer aun lado las leyes que le molestas.
Fernández ha comenzado con decir que se tomará atribuciones que no tiene y prácticamente pasarse a la trinchera de la ilegalidad en la cual operan los criminales, con el fin de combatirlos. Sabe, seguramente, que los mexicanos estamos cansados de la impunidad con la cual actúan los delincuentes, pero seguramente son mayoría los mexicanos que desean que las autoridades despierten por fin y echen andar las ruedas de la justicia.
Las palabras del presidente municipal abren grandes dudas, pues dio a conocer el asesinato de cuatro delincuentes en la Ciudad de México, cuyas autoridades supieron de la ejecución horas después de lo dicho por el munícipe, quien dijo que contaba con información oficial, al parecer del gobierno neolenes. Pero no ha aclarado nada, mientras que el gobernador perdió la voz y guarda un silencio cómplice.
El empresarios metido a político y el gobernador deberían haber sido ya convocados por la PGR a declarar sobre el caso, pues es urgente despejar todas las dudas sobre la aparente existencia de escuadrones de la muerte, que en muchos países han nacido para combatir delincuentes y terminan arrasando con todo lo que se atraviesa en su camino, pues al final de cuentas al matar a gente (delincuentes o no) no pasar de ser unos simples matones a sueldo.
EEM