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Napoleón Gómez
Urrutia, ex líder del sindicato minero llegó al cargo en
2002, impuesto, a decir de muchos, por su padre, el
secretario saliente, Napoleón Gómez Sada.
Esto le atrajo la enemistad con Elías Morales, el otro
aspirante a la Secretaría General del Sindicato quién lo
acusó de no pertenecer al gremio.
A pesar de que napoleón Gómez Sada mantuvo buenas
relaciones con la iniciativa privada, el nuevo líder tuvo
fricciones desde 2001 con Germán Larrea, director de Grupo
Minero México, a quién llevó a tribunales para el pago de
una indemnización por 55 millones de dólares por la
privatización de la mina de cananea en 1989.
En 2003 esta indemnización fue otorgada a los mineros, sin
embargo, en fechas recientes se hizo público que el dinero
presuntamente habría sido usado por Gómez Urrutia como
cuenta personal.
Este hecho y el accidente de la mina Pasta de Conchos en
Coahuila fueron aprovechados por sus enemigos políticos
para lograr su destitución.
El nombramiento de Elías Morales como secretario general
"provisional" del sindicato por parte de la secretaría del
trabajo, fue calificado por Gómez Urrutia como revanchismo
del Grupo México y del propio Morales en contra de su
liderazgo.
Antes de desaparecer de la escena política, Gómez Urrutia
acusó al gobierno federal de persecución política y llamó
al sindicato a desconocer el liderazgo de Elías Morales.
Esto llevó a paros escalonados y resistencia de algunos
sectores mineros leales a Gómez Urrutia, quienes demandan
la restitución de su líder, entre ellos, los trabajadores
de la mina de truchas en Michoacán.
A pesar de tener una averiguación previa ante la PGR, se
espera que napoleón Gómez Urrutia reaparezca durante la 95
reunión de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
a realizarse el próximo 31 de mayo en Ginebra, Suiza, para
solicitar el apoyo de la cúpula sindical internacional.
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