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La Reforma
La Guerra de
Reforma de México transcurrió desde diciembre de 1857 hasta enero
de 1861. Con el transcurso de los años, la guerra se hizo más
sangrienta y polarizó a la gente en la nación. Muchos de los
moderados se unieron a los liberales, convencidos de que era
necesario disminuir y controlar el gran poder de la iglesia. Por
un tiempo los liberales y conservadores tuvieron gobiernos
paralelos, con la sede del gobierno conservadores en la ciudad de
México y los liberales en Veracruz. La guerra terminó con la
victoria de los liberales y presidente Benito Juárez se llevo su
administración a la ciudad de México. Una vez que el Congreso
Constituyente había cumplido con su tarea de elaborar una nueva
constitución, se hizo la convocatoria para realizar elecciones
tanto de los poderes generales como de los estados; tocó entonces
a las legislaturas estatales el arreglo de las constituciones
particulares de cada estado, de acuerdo con la constitución
general. Se reunió así el primer Congreso Constitucional que
trabajaría ya bajo los principios de la carta magna del 1857.
Antecedentes
En 1857, la situación llegó a ser delicada, tanto que este primer
Congreso Constitucional, que había elegido a Comonfort presidente
de la República y a Benito Juárez presidente de la Suprema Corte
de Justicia, confirió al Ejecutivo facultades extraordinarias para
gobernar. El tenor de los hechos impidió incluso que se respetaran
los artículos constitucionales relativos a las garantías
individuales en tanto continuara la inestabilidad, la cual más que
disminuir aumentó en una de las guerras más cruentas del país
La Constitución de 1857 abrió el camino para romper con algunos de
los resabios del orden colonial, pero la Guerra de Reforma fue el
trámite necesario para imponer el concepto de modernidad de los
liberales. La amenaza de golpe de Estado en el país y la debilidad
del presidente para actuar firme y decididamente, precipitó el
estallamiento franco de la lucha. En diciembre de 1857, Félix
Zuloaga proclamó el Plan de Tacubaya en el que se estipulaba que
cesaba de regir la Constitución y que Comonfort seguiría al frente
del Ejecutivo, gobernando con amplias facultades; convocaba a un
congreso extraordinario que redactaría una nueva constitución de
acuerdo con la voluntad nacional, cesando entre tanto a todas
aquellas autoridades que no secundasen este plan.
Presionado por las circunstancias, Comonfort decidió unirse a los
sublevados. Parte de su equipo de colaboradores renunció a sus
puestos mientras que Benito Juárez, presidente de la Suprema
Corte, Isidoro Olvera, presidente del Congreso y algunos diputados
fueron conducidos a prisión. Los estados de la República se
dividieron en aquellos que apoyaban al Plan de Tacubaya y los que
defendían el orden constitucional.
Los conservadores, por su parte, presionaron a Comonfort para que
derogara las reformas liberales, a lo cual él se negó. Luego,
trató de buscar una reconciliación con el ala liberal; excarceló a
Juárez y llevó a cabo enfrentamientos armados contra los
conservadores, en los cuales saldría mal librado. Ante lo inútil
de su resistencia decidió no continuar en la lucha y abandonó el
país dejándolo inmerso en una guerra civil.
Guerra Civil
En consecuencia se dan dos gobiernos paralelos. Uno encabezado por
Benito Juárez que en su calidad de presidente de la Suprema Corte
debía ocupar el Ejecutivo en caso de que el presidente se
ausentara; y el otro presidido por Félix Zuloaga, a quien una
junta de representantes había electo presidente. El primero
defendería el orden constitucional, mientras el segundo se
encaminaría a su destrucción. Juárez estableció su gobierno, en un
primer momento, en Guanajuato, mientras Zuloaga en la capital
gobernaba con las llamadas Cinco Leyes, que de hecho derogaban
algunas de las reformas liberales como la Ley Lerdo, la Ley
Iglesias y la Ley Juárez entre otras. Las diversas entidades del
país tomarían una posición y defenderían a uno de estos dos
gobiernos.
El ejército y el gobierno liberal irían sufriendo severas derrotas
que lo llevaron a convertir su mandato en itinerante. Con todo y
las penalidades a que se vieron sujetos continuaron dictando una
serie de disposiciones legislativas que simbolizaron una postura
aún más radical que la manejada en el congreso constituyente de
1857. La legislación dictada en Veracruz contempló diversos
aspectos de la vida nacional y de sus habitantes.
Las leyes decretadas en ese estado, conocidas como Leyes de
Reforma, establecieron al fin la separación de la Iglesia y del
Estado. El 12 de julio de 1859 se promulgó la Ley de
nacionalización de los bienes eclesiásticos; el 23, la Ley del
matrimonio civil; el 28 la Ley orgánica del Registro Civil y la
Ley sobre el estado civil de las personas; el 31, el decreto que
declaraba que cesaba toda intervención del clero en cementerios y
camposantos. El 11 de agosto se reglamentaron los días festivos y
se prohibió la asistencia oficial a las funciones de la Iglesia.
Un año más tarde, el 4 de diciembre de 1860, se expidió la Ley
sobre libertad de cultos. Este conjunto de leyes fueron el inicio
de una nueva era en la política, la economía y la cultura.
Pero mientras ello se hacía realidad, la guerra civil y los
enfrentamientos constantes agotaron poco a poco a los habitantes
del país, cansados de esta lucha fratricida, que en las últimas
batallas había dado los triunfos a los liberales. Un hecho daría
un giro radical a los acontecimientos: en 1859, el gobierno de
Washington reconoció al de Juárez, y con ello, el jefe conservador
Miguel Miramón promovió una conciliación entre ambos bandos.
Después de tres años de guerra civil, las fuerzas liberales
encabezadas por el general Manuel González Ortega, enfrentaron la
que sería la última batalla contra las fuerzas conservadoras
dirigidas por Miramón en diciembre de 1860. Los liberales
vencieron en la batalla de Calpulalpan en el valle de México, y
finalmente el 1 de enero de 1861, Juárez hizo su entrada triunfal
a la capital de la República.
Poco tiempo antes de que esto sucediera, pero convencido ya de la
victoria de las fuerzas constitucionalistas sobre las
reaccionarias, Juárez expidió el 6 de noviembre de 1860, una
convocatoria para las elecciones de diputados al Congreso de la
Unión y para Presidente constitucional de la República en un plazo
de dos meses. El presidente había venido gobernando con facultades
extraordinarias, por lo cual le era apremiante restablecer la
legalidad del gobierno a través del Congreso. Para este momento,
el poder legislativo había inclinado el peso de la balanza a su
favor constituyéndose sin duda en la fuerza política más
importante del momento, por encima incluso del Ejecutivo. Este,
por su parte, necesitaba triunfar en las elecciones para poder
gobernar dentro del orden constitucional.
Tras una votación muy cerrada, el gobierno juarista apenas pudo
triunfar con unos votos de diferencia. El Congreso declaró
presidente constitucional a Benito Juárez y a González Ortega
presidente de la Suprema Corte de Justicia, cargo que llevaba
implícito ser el sustituto legal del presidente
Las sesiones en la cámara transcurrieron en medio de una gran
tensión política, la cual obligó al presidente a suspender algunas
de las garantías individuales consignadas en la Constitución. Una
vez que se restableció el orden constitucional a nivel nacional,
se buscó la manera de sostener las leyes dictadas en Veracruz y se
expidieron algunas nuevas, como el decreto por el que quedaron
secularizados los hospitales y los establecimientos de
beneficencia, emitido en diciembre de 1861.
Estos nuevos ataques a los intereses conservadores provocaron
levantamientos por parte del ejército reaccionario. A pesar de
haber sido derrotado por los liberales, Zuloaga hizo un nuevo
pronunciamiento declarándose presidente de la República. La
inquietud política se volvió a desatar y produjo fuertes
enfrentamientos partidistas, incluso contra el presidente Juárez,
que se esforzaba por mantenerse dentro del orden constitucional.
Sin embargo, los asesinatos de Melchor Ocampo y de Santos
Degollado, en 1861 llevados a cabo por la reacción, hicieron que
la situación política, económica y social se tornara crítica. El
gobierno juarista decidió suspender pagos, buscar la forma de
allegarse recursos por cualquier medio y mantener la suspensión de
garantías. Estas medidas resultarían insuficientes para frenar los
problemas con el ala reaccionaria y lograr la pacificación del
país. Con el fin de conseguir más recursos para frenar la guerra y
arreglar la Hacienda Pública, el Ejecutivo tuvo que tomar medidas
drásticas. La presentación ante el Congreso de una iniciativa de
ley para suspender los pagos de deudas y obligaciones extranjeras
durante dos años, fue el corolario a la angustiosa situación.
Discutida en el seno de la Asamblea Legislativa, la iniciativa fue
aprobada y se publicó en julio de 1861. La respuesta de las
potencias afectadas fue inmediata y aunque la disposición se
derogó en noviembre de ese mismo año, fue demasiado tarde pues la
actitud asumida por los gobiernos extranjeros presagiaba el inicio
de la Segunda Intervención Francesa en México.
Obtenido de
"http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_Reforma"
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