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En 1988 se une a la Corriente Democrática que encabezan, entre otros,
Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo. En agosto de ese mismo año asume
la candidatura para gobernador del estado de Tabasco por el Frente
Democrático Nacional. Publica entonces el libro Tabasco, Víctima de un
Fraude.
Al crearse en 1989 el Partido de la Revolución Democrática (PRD), es
nombrado presidente de este instituto político en Tabasco. Durante su
periodo se estructura el PRD en ese estado, se forman comités de base en
pueblos y colonias y se brinda apoyo y asesoría a campesinos y obreros.
Incansable su lucha en favor de la democracia, encabeza un éxodo a la Ciudad
de México por las irregularidades cometidas por el PRI en las elecciones
municipales de 1991. Los exodistas obtienen importantes logros para Tabasco
y Veracruz.
En 1994 sus partidarios lanzan nuevamente su candidatura para gobernador de
Tabasco.
Tras el fraude del partido oficial, que documenta ampliamente ante la
Procuraduría General de la República y en su libro Entre la Historia y la
Esperanza, encabeza en 1995 un segundo éxodo por la democracia, antecedido
por una Proclama Nacional que plantea como ejes la defensa de la soberanía
nacional, la democracia, el desarrollo económico con sentido social, impedir
la privatización de PEMEX y "Primero comer y luego pagar".
El 9 de mayo de 1995 participa en la iniciativa de creación de una Alianza
Nacional Democrática que se propone unir inconformidades, voces y acciones,
luchando por causas propias pero sumadas, y rechazando sectarismos y
ambiciones personales para lograr un México más democrático y más justo.
Contiende por la Presidencia Nacional del Partido de la Revolución
Democrática el 17 de abril de 1996, cargo que ocupa del 2 de agosto de 1996
al 10 de abril de 1999. Durante su gestión, el PRD obtiene los mayores
logros electorales y la mayor presencia nacional que ese partido político ha
tenido desde su fundación en 1989.
Del periodo de López Obrador como dirigente partidista destaca que, en las
elecciones de 1997, el PRD se coloca como segunda fuerza en la Cámara de
Diputados al ocupar 125 curules, gana los comicios realizados en el Distrito
Federal para elegir por primera vez y democráticamente al Jefe de Gobierno,
y se sitúa como mayoría en la Asamblea Legislativa.
En ese mismo periodo el PRD obtiene en 1998 la gubernatura de Zacatecas y
Tlaxcala, mientras que en 1999 gana el gobierno de Baja California Sur.
Andrés Manuel López Obrador se distingue también en el país por ser el
principal crítico del rescate bancario, mejor conocido como FOBAPROA, hecho
que ha considerado como el “fraude más grande de la historia después de La
Conquista”, toda vez que cada año se paga a los banqueros 50 mil millones de
pesos sólo por concepto de intereses, lo cual significa un fuerte golpe
financiero al erario público.
López Obrador no se ha quedado en la denuncia pública en torno de este
asunto sino que incluso lo ha documentado ampliamente. Sobre este tema, en
septiembre de 1999 publica el libro FOBAPROA, expediente abierto.
El 29 de marzo de 2000 obtiene su registro ante el Instituto Electoral del
Distrito Federal como candidato a Jefe de Gobierno del Distrito Federal y el
2 de julio gana las elecciones con 37.5 por ciento de los votos emitidos,
que significa 4 por ciento más que el candidato del PAN, colocando al PRI en
un alejado tercer lugar con 22.8 por ciento.
Toma posesión como Jefe de Gobierno del Distrito Federal el 5 de diciembre
de 2000 y con ello se convierte en el primer gobernante electo para un
periodo de seis años en la Ciudad de México.
Su labor adquiere pronto notoriedad, trasciende lo local y trastoca lo
nacional e internacional por su forma sui géneris de gobernar: Trabaja
diariamente desde las seis de la mañana, como ningún otro gobernante,
enarbola la defensa del pueblo ante intereses creados y el abuso de poder,
practica una austeridad republicana en lo personal y en el ejercicio de
gobierno y habla y actúa con sencillez.
Marca un hito en materia de comunicación social, al convertirse en el primer
personaje público de México —y quizá de mundo— que ofrece todos los días,
poco después de las seis de la mañana, una conferencia de prensa a la que
asisten reporteros de los medios escritos, electrónicos y de agencias de
noticias, todos ellos de cobertura nacional y, a medida en que avanza su
gestión, llama la atención de los medios del interior del país e
internacionales.
En promedio asistieron 35 representantes de medios de comunicación, a
quienes ofreció más de mil 500 ruedas de prensa matutinas. Al escrutinio
público diario de sus actividades se suma su remarcada decisión de someterse
permanentemente a la rendición de cuentas y por ello informa sobre sus
actividades de manera trimestral, independientemente del informe que por ley
ofreció cada año ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
Durante su mandato, el Gobierno del Distrito Federal se convierte en la
primera administración pública del país, incluido el gobierno federal, en
dar pasos firmes en términos de transparencia, pues aún antes de que se
aprobara en la ciudad una ley en la materia publica en Internet la nómina y
las declaraciones patrimoniales de los altos servidores públicos, empezando
por el Jefe de Gobierno.
Otro hecho particular de su gestión es que, partidario de la democracia
participativa, del principio constitucional de que el pueblo tiene en todo
momento el derecho a elegir a sus representantes y de que un gobierno sin
respaldo de la gente se convierte en una carga, cada dos años somete a la
voluntad popular su permanencia en el cargo, es decir, que por iniciativa
propia y aún cuado no está regulado en la ley, pregunta al pueblo si debe o
no continuar en el cargo, lo cual tampoco hace ningún otro gobernante de
México.
Así, durante su mandato en dos ocasiones realiza consultas públicas para que
la población decida si debe o no continuar en el cargo y resulta ratificado
con más de 90 por ciento de apoyo en cada caso.
Pero no sólo eso, sino que en defensa de los intereses del pueblo se opone a
la política de Horario de Verano que aplica el gobierno federal y que causa
notorio malestar entre la población. En este sentido, lleva a cabo una
consulta pública para que los ciudadanos decidan si el Horario de Verano
debe o no llevarse a cabo en la capital.
Ante el rotundo rechazo de la gente, López Obrador notifica al gobierno
federal del resultado y este asunto deriva incluso en una controversia
constitucional y concluye con la expedición de una ley que regula y
reglamenta esta situación, con lo cual deja de ser una medida unilateral por
parte de la Federación.
Bajo el principio de que para no equivocarse en la toma de decisiones es
mejor consultar al pueblo, Andrés Manuel López Obrador realiza otras
consultas públicas a partir de las cuales, y con el respaldo de la gente,
aplica políticas como no aumentar las tarifas del transporte público a cargo
del Gobierno capitalino (Metro, autobuses y trolebuses) y construir el
Segundo Piso de Periférico.
De López Obrador resalta también su capacidad conciliadora y su firme
decisión de mantener ante todo una política de diálogo para, en vez de
reprimir, escuchar los reclamos y demandas, a fin de buscar alternativas
para procurar resolver los problemas de la gente.
Como Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador
define como su prioridad la atención a la población más pobre y vulnerable,
además de que cumple los 40 compromisos asumidos durante su campaña política
e incluso realiza más acciones de las planeadas originalmente.
Es así que durante su gestión, y bajo la premisa de que un gobierno se
distingue por la forma en que orienta su presupuesto, destina alrededor de
65 mil millones de pesos tan sólo para acciones de bienestar a la gente, que
es una cifra sin precedente en toda la historia de la Ciudad de México y una
cantidad de recursos para desarrollo social que no se registra en ninguna
otra parte del país.
Con la convicción de que “Por el bien de todos, primero los pobres”,
promueve nuevos derechos sociales en el Distrito Federal, algunos de los
cuales logra elevar a rango de ley con la aprobación de la Asamblea
Legislativa, como el caso de la Pensión Universal Alimenticia para Adultos
Mayores, la entrega de útiles gratuitos a los alumnos de instrucción básica
inscritos en escuelas públicas de la capital y el Programa de Apoyo a
Personas con Discapacidad.
Asimismo, instaura en el Distrito Federal programas para otorgar apoyos
mensuales a 385 mil adultos mayores y 75 mil personas con discapacidad,
atención médica y medicamentos gratuitos a 750 mil familias pobres sin
seguridad social, así como más de un millón 300 mil útiles escolares cada
año.
Durante su Gobierno 16 mil 666 hijas e hijos de madres solteras se
benefician con apoyos mensuales, se brinda atención a casi 15 mil jóvenes en
riesgo de caer en conductas antisociales y a través del Programa de Atención
Médica y Medicamentos Gratuitos se garantiza el acceso a la salud de 725
familias que no cuentan con seguridad social.
Estos beneficios sociales que Andrés Manuel López Obrador impulsa en el
Distrito Federal —que incluyen apoyos para desempleados, productores rurales
y microempresarios, entre otros muchos— pronto comienzan a ser reconocidos y
demandados por la gente en el resto del país, de tal forma que en muchas
zonas de México incluso ya se llevan a cabo acciones similares a las
realizadas en la capital de la República.
De su administración en la Ciudad de México destaca también la realización
de 126 mil acciones de vivienda, que constituye un programa cuya magnitud no
se registraba desde la época en que se tomaron medidas para resarcir los
daños causados por los sismos de 1985. A través de esta acción de gobierno,
la gente de escasos recursos puede hacerse de una vivienda digna en el
Distrito Federal a precios que no ofrece ninguna otra dependencia pública ni
la iniciativa privada.
Firme su convicción de hacer valer los derechos sociales consagrados en la
Constitución, López Obrador impulsa la construcción de 16 escuelas
preparatorias públicas en las zonas más pobres del Distrito Federal, con una
inversión de 776 millones de pesos, las cuales cuentan con profesores de
alto nivel que imparten educación gratuita y de calidad a más de 11 mil
alumnos, en contraposición a la tendencia privatizadora educativa que existe
en México.
También funda la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, que con la
construcción de su sede principal en la zona de Iztapalapa, una de las más
pobres de la Ciudad de México, tiene capacidad para atender a 10 mil
estudiantes. Este hecho cobra gran relevancia porque hacía 30 años que no se
creaba una universidad pública en e Distrito Federal.
Como titular de la administración capitalina, da un fuerte impulso al
sistema de salud, pues no sólo mejora y amplía la infraestructura ya
existente, sino que construye nuevas instalaciones modernas y con los
últimos avances tecnológicos en la materia, como un Hospital de
Especialidades en Iztapalapa, lo cual destaca también porque desde 1986 no
se abría un hospital público en la capital.
De igual modo, durante su gestión la Ciudad de México se sitúa como primer
lugar nacional en construcción de obra pública, capta la mayor parte de la
inversión extranjera en el país y se convierte en la capital de los
acontecimientos artísticos, culturales, deportivos y religiosos.
En un ambiente de confianza, trabajo y apertura con la iniciativa privada,
durante su periodo de gobierno los empresarios ponen en marcha en la ciudad
proyectos de industrias, hoteles, comercios, oficinas corporativas,
escuelas, hospitales y vivienda que suman 15 millones 539 mil metros
cuadrados de construcción, con una inversión estimada en 92 mil 478 millones
de pesos que generan alrededor de 658 mil empleos directos e indirectos.
Por lo que hace a la inversión extranjera, según datos de la Secretaría de
Economía del gobierno federal, de enero de 2001 a diciembre de 2004 el
Distrito Federal atrae 30 mil 795 millones de dólares que representan 57.8
por ciento del total nacional, por lo que se trata del cuatrienio con mayor
inversión extranjera en la historia de la ciudad.
Con base en cifras del INEGI, tan sólo en 2004 de la inversión destinada a
la industria de la construcción en todo el país el Distrito Federal
participa con 22.2 por ciento, lo cual en los hechos se traduce en la
construcción del Segundo Piso de Periférico, que es una obra cuya magnitud
no tiene precedente en México y una de las construcciones viales más
importantes del mundo.
Se cuenta aquí también la edificación de los distribuidores viales “San
Antonio” e “Ingeniero Heberto Castillo” (Zaragoza), así como los puentes
Fray Servando, Avenida del Taller, Lorenzo Boturini y Muyuguarda, así como
la Avenida de los Poetas (que incluye los puentes “Carlos Pellicer”,
“Octavio Paz” y “Jaime Sabines”) y la habilitación del Eje 5 Poniente como
una vía rápida paralela al Periférico.
Todas estas obras viales —que no se hacían desde 25 años anteriores a la
gestión de Andrés Manuel López Obrador— significan una ampliación en la
ciudad de alrededor de 40 kilómetros de la superficie de rodamiento, a lo
cual se añaden 75 kilómetros de ciclopista.
A estas obras se suma que López Obrador es el gobernante que impulsa el
rescate del Centro Histórico, que durante su gestión alcanza la recuperación
de 37 manzanas, incluyendo el retiro del comercio en vía pública y la
disminución de la incidencia delictiva hasta convertir esa zona incluso en
la más segura de la ciudad.
También resalta la recuperación del Corredor Reforma y la zona de la Alameda
Central, que era un área abandonada desde los sismos de 1985 y donde ahora
se disfruta la Plaza Juárez, sitito donde ya operan las nuevas sedes de la
Secretaría de Relaciones Exteriores y del Tribunal Superior de Justicia del
Distrito Federal, y donde se rehabilitó también el histórico ex templo de
Corpus Christi.
López Obrador es también el Jefe de Gobierno que mantiene una política
definida para impulsar el repoblamiento de las áreas centrales de la ciudad
y que realiza acciones en favor del medio ambiente, como la sustitución de
unidades de transporte de mayor antigüedad, la construcción del Sistema
Metrobús sobre Avenida Insurgentes, la más extensa del país, y el rescate
del Bosque de Chapultepec, en conjunto con la sociedad civil.
Es, además, el Ejecutivo capitalino que sin aumentar impuestos ni derechos
en términos reales logra que los ingresos propios de las arcas del Distrito
Federal se incrementen a un ritmo promedio de 1.3 por ciento anual, que
significa un recaudación de 10 mil millones de pesos más.
Para liberar recursos en favor de la inversión productiva y el desarrollo
social, y porque “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”, desde el
inicio de su labor en el Gobierno capitalino aplica un Programa de
Austeridad que significa eliminar privilegios y evitar el derroche de
recursos, empezando por reducir los sueldos de los altos servidores
públicos, de modo tal que llegan a ser los más bajos en todo el país en
comparación con otros gobiernos, incluido el federal. Mediante este tipo de
acciones consigue liberar más de 11 mil millones de pesos.
También impulsa con fuerza el combate a la corrupción. Un caso emblemático
fue su negativa a pagar mil 810 millones de pesos a un particular que
reclamaba una indemnización por un predio denominado Paraje San Juan, toda
vez que este caso, que ya era “cosa juzgada”, presentaba notorias evidencias
de corrupción, tráfico de influencias y conflicto de intereses entre
legisladores y jueces.
Pese a las descalificaciones que se le hicieron, López Obrador se mantiene
firme en su defensa de los intereses de la población pese a la amenaza de
ser destituido por presunto desacato. Finalmente, la Suprema Corte de
Justicia de la Nación toma el caso y se resuelve en favor de la gente. López
Obrador evita así que por un caso de corrupción tengan que pagarse
indebidamente mil 810 millones de pesos del erario público.
Asimismo, lleva a cabo medidas financieras con las que durante su gobierno
consigue registrar el menor ritmo de crecimiento de la deuda capitalina de
los últimos 25 años.
Durante su gestión, la deuda capitalina muestra un crecimiento promedio de
3.3 por ciento, que es un índice muy por debajo del crecimiento de 54 por
ciento registrado de 1994 a 1997, y del 18 por ciento observado en el
periodo de 1998 a 2000.
En otros términos, la administración de López Obrador recibe una deuda de 37
mil 834 millones de pesos y al cierre del primer trimestre de 2005 ésta se
ubica en 41 mil 914 millones. Este aumento es muy inferior a lo registrado
en gobiernos, pues en el periodo 1994-1997 la deuda sube de 5 mil 786
millones a 20 mil 617 millones, y de 1998 a 2000 crece de 30 mil 19 millones
hasta 34 mil 517 millones de pesos.
Incluso, al cierre del primer trimestre de 2005 el Distrito Federal registra
un desendeudamiento neto por 744.7 millones de pesos, según admite la
Secretaría de Hacienda y Crédito Público en sus Informes sobre la Situación
Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública enviados al Congreso de
la Unión.
Lo anterior significa que de 2004 al primer trimestre de 2005 la deuda
capitalina pasa de 42 mil 309 millones a 41 mil 914 millones de pesos.
Además, organismos internacionales como Fitch, Moody´s y Standard & Poors
dan la máxima calificación positiva a la capacidad financiera de la ciudad,
al otorgar a la deuda capitalina el rango triple A.
A pesar de la crisis económica nacional y mediante un trabajo diario y
coordinado, Andrés Manuel López Obrador consigue que la incidencia delictiva
no se desborde en la Ciudad de México y logra reducir 20 por ciento el
promedio diario de delitos en relación con la administración pasada y 29 por
ciento con respecto a la antepasada.
De hecho, de 2001 a septiembre de 2004 mientras a nivel nacional los índices
delictivos aumentan 2.76 puntos porcentuales, en el Distrito Federal
disminuyen 21.6 por ciento, según lo muestra el Anexo del Cuarto Informe
presentado por el Presidente de la República al Congreso de la Unión.
Por todas estas acciones, en diversos momentos se afirma que López Obrador
será recordado por su trabajo en la capital y específicamente por la
construcción de grandes obras viales como el Segundo Piso de Periférico,
aunque el propio político tabasqueño subraya siempre que su aspiración es
ser recordado por los programas sociales y el trabajo de beneficio a la
gente, en especial de ayuda a los más pobres y humildes.
Manifiesto su interés en el desarrollo de las personas y no simplemente en
el desarrollo de las cosas, precisa que más que pensar en índices
estadísticos prefiere trabajar para procurar la felicidad de la gente.
Además, rechaza ser comparado con gobernantes de otros países o ser
calificado de populista.
Su forma de ser y ejercicio público, explica él mismo, se basa en lo mejor
de la historia de México y en los dirigentes más notables del país, como
José María Morelos y Pavón (que quería que se moderara la indigencia y
hubiera igualdad), Benito Juárez (que sentó las bases de la República
moderna y logró una segunda independencia para México), Francisco I. Madero
(que fue un demócrata sincero) y Lázaro Cárdenas del Río (que recuperó
recursos naturales, como el petróleo, para el país y a quien López Obrador
considera el mejor Presidente del siglo XX).
Acerca de las críticas que lo señalan como populista, siempre responde que
se trata de un viejo truco donde se le llama fomento a los privilegios que
se procuran para los poderosos y adinerados, mientras se tilda de populismo
a los beneficios que se entregan a los más desprotegidos. Es por esto que,
pese a las críticas infundadas, refrenda su ideal con la frase: “Por el bien
de todos, primero los pobres”.
Más aún, sus ideales y principios reflejados en hecho concretos en el
Distrito Federal lo ubican desde los primeros años de su gestión con una
alta aceptación de la gente, que alcanza niveles superiores a 80 por ciento
de aprobación, al tiempo que se ubica a la cabeza de las preferencias rumbo
a las elecciones de 2006 para Presidente de la República, donde llega a
situarse hasta alrededor de 15 puntos por arriba de su más cercano
contendiente y, en un hecho inusitado, cuatro de cada diez personas
apartidistas afirman que votarían por él.
En este contexto, Andrés Manuel López Obrador es considerado el segundo
mejor alcalde del mundo en el año 2004, según los resultados de la Encuesta
CityMayors (publicada en www.citymayors.com), en la cual hubo 400 nominados,
incluidos los gobernantes de Roma, Estocolmo, Copenhague, Turín, Atenas,
Hiroshima, Baltimore y París.
Todas estas cifras que lo convierten en el político y gobernante más popular
del país y entre los más destacados del mundo, provocan que se desencadene
una serie de ataques contra el Gobierno del Distrito Federal, que se
extiende durante varios meses, se agudiza en 2004 y desemboca con el
desafuero, el 7 de abril de 2005, de López Obrador, acusado de haber
incumplido un ordenamiento judicial y por querer construir un camino que
comunicara a un hospital.
Con ese motivo, el entonces Jefe de Gobierno se separa del cargo y se pone a
disposición del juez para demostrar que no cometió ningún delito. Sin
embargo, ante la sospechosa tardanza en la consignación de su expediente,
regresa a la jefatura de Gobierno el 25 de abril.
Tres días después, el 28 de abril, en mensaje a la Nación el Presidente de
la República anuncia una salida política al caso de López Obrador, dimite el
Procurador General de la República y días después se define que la PGR no
ejercerá acción penal contra el mandatario capitalino.
En todo este tiempo, Andrés Manuel López Obrador continúa su trabajo por la
Ciudad de México, consolida los programas sociales y concluye obras públicas
en proceso.
Asimismo, publica el libro Contra el desafuero. Mi defensa jurídica, que
contiene en forma sustancial los alegatos jurídicos que presentó a la
Sección Instructora de la Cámara de Diputados para defenderse de la
acusación que se le hacía.
El 29 de julio de 2005 pidió licencia al cargo de Jefe de Gobierno del
Distrito Federal para iniciar una nueva etapa de lucha por la transformación
de México y por un cambio verdadero en el país.
Sus reflexiones y propuestas sobre el rumbo que se deben seguir para
consolidar la democracia e impulsar el desarrollo del país, así como para
lograr un México que equilibre la justicia social con el desarrollo
económico, se reúnen en su libro Un proyecto alternativo de Nación. Hacia un
cambio verdadero, que semana a semana presenta en las principales ciudades
de la República.
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